Un Festival de Arte por la Justicia comunica un mensaje de esperanza

Cuando leo las Escrituras siempre me sorprende lo mucho que contiene acerca de la justicia. Me iba dando cuenta de esto cada vez más a medida que nos preparábamos para el Festival de Arte por la Justicia. Nuestro grupo local de estudiantes de GEU (el movimiento de IFES de Guatemala) organizó este festival de un día en nuestra universidad. Invitamos a todos los estudiantes a venir y expresar su opinión acerca de la justicia por medio de las artes (literatura, teatro, música, fotografía…) mientras que nosotros preparábamos presentaciones artísticas desde un punto de vista cristiano.

Dios nos enseñó mucho a través del proceso de preparación del festival. La corrupción y la injusticia son el pan nuestro de cada día en nuestro país. Hace algún tiempo invitamos a los estudiantes a hacerle a Dios una pregunta. Muchas respuestas iban relacionadas con temas de la justicia, por ejemplo: “¿El hecho de que no haya justicia en nuestro contexto no demuestra que Dios es indiferente o que ni siquiera existe?” Nos sorprendimos al darnos cuenta de que incluso a la luz de esta realidad, no teníamos una idea muy profunda de la justicia bíblica.

Empezamos a indagar en la Palabra de Dios y a través de un camino muy emocionante encontramos verdades transformadores y más preguntas difíciles. Encontramos a un Dios al que le interesa enormemente la justicia. Encontramos que toda la raza humana, incluidos nosotros mismos, somos culpables, injustos y que tendemos a hacer lo que está mal. Encontramos esperanza para la humanidad por medio de un sacrificio único que nos justifica, redime, restaura y transforma, para que podamos llegar a ser portadores de justicia hoy en día, mientras esperamos el día en el que la justicia será completa.

También como parte de nuestra preparación visitamos algunas de las situaciones de injusticia en nuestra ciudad. Una imagen se me ha quedado de una visita a un vertedero de la Ciudad de Guatemala: una madre soltera que vivía con nueve hijos en una casa de 4 m2; personas que hurgaban en los desperdicios buscando comida o algo para vender. A la vez estábamos teniendo un estudio bíblico sobre cómo Dios ve a Agar y tiene misericordia de los oprimidos.

Las cosas que aprendimos por medio de las Escrituras nos inspiraron a crear una serie de presentaciones artísticas para el festival. Una de ellas fue una obra de teatro basada en el libro de Romanos y en el tema de la justicia. La escribieron algunos de los obreros artsfestival2de COMPA México y también nos ayudaron a prepararla.

Unos 650 estudiantes asistieron al festival y más de 100 estudiantes colaboraron con presentaciones artísticas. Estamos inmensamente agradecidos porque la universidad se volcó con mucho entusiasmo en un tema sobre el que la Biblia tiene mucho que decir. El arte fue un gran vehículo para comunicar las verdades bíblicas y para contestar a las preguntas sobre Dios, nosotros y el mundo. Alabamos a Dios porque su Palabra trae vida verdadera y esperanza a nuestra vida, a la universidad y a nuestra sociedad.

Jhonny Corado (jhonnycorado(at)hotmail.com)
Estudiante de Arte, GEU Guatemala; coordinador del Festival de Arte

Escuchar y el Estilo de Vida

¿Ha conversado alguna vez con un estudiante y repentinamente se ha dado cuenta de que se ha perdido lo que esa persona estaba diciendo? ¿Alguna vez ha leído un pasaje bíblico sin absorber su contenido? Yo sí. Para muchos de nosotros, escuchar es todo un reto. Nuestros pensamientos están llenos de tantas cosas; estamos pre-ocupados. Y entonces somos incapaces de asimilar nada nuevo.

Para poder sobrevivir en nuestros estudios, muchos hemos aprendido a hacer lecturas diagonales. Leemos rápidamente para ser más eficientes, pero cuando aplicamos esto a las Escrituras no es nada efectivo. Salvo que vayamos más despacio, no escucharemos bien. ¿Cómo podemos aprender a pararnos y escuchar en medio de nuestras ajetreadas vidas? ¿Cómo podemos crear espacio para recibir la Palabra de Dios? La respuesta a estas preguntas no tiene que ver con cómo leemos nuestra Biblia, sino que también está relacionada con cómo vivimos nuestras vidas enteras.

El poder escuchar bien la Palabra de Dios tiene que ver con nuestro estilo de vida. El año pasado, Isra Ortiz, obrero de GEU Guatemala, se dio cuenta que necesitaba hacer algunos cambios en su vida:
En los últimos años desarrollé el hábito de desvelarme. Sabía que no era un hábito sano pero no me preocupé mucho. Sin embargo, eventualmente me di cuenta de que me estaba afectando de maneras negativas. Me costaba levantarme por la mañana. Con frecuencia me sentía cansado durante el día, y siempre me encontraba en una carrera. Todo esto me impedía tener tiempos de calidad con el Señor y su Palabra. Me sentía cansado, pero también intranquilo, desesperado por la presencia de Dios y su dirección.

El Señor me hizo entender claramente que debía hacer un cambio práctico en mi estilo de vida: irme a dormir más temprano. ¡Por el bien de mi salud pero también por el bien de mi alma! Actualmente estoy en el proceso de cambiar mi antiguo hábito.

Algunos días me cuesta mucho, pero por la gracia de Dios ha habido avance. Este simple cambio en mi estilo de vida me está ayudando a tener un mejor descanso, a levantarme más temprano y a empezar el día con Dios. Desde que comencé a leer la Biblia por las mañanas, tengo una nueva relación con la Palabra de Dios. Estoy disfrutando a Dios desde el comienzo del día. Y eso lo cambia todo.

El escuchar bien también está relacionado de otra manera con nuestra forma de vida. Incluye la obediencia, respondiendo a lo que oímos de palabra y de hecho. Jesús dijo: “Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lucas 8:21).

Sabine Kalthoff