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Compartiendo la Palabra en el contexto del ministerio estudiantil

La Biblia ocupa un lugar central en el ministerio estudiantil. En torno a la Escritura Sagrada organizamos nuestra vida devocional, nuestras actividades de formación, nuestro diálogo con la universidad y nuestras iniciativas evangelísticas. Este alto valor que las Escrituras tienen para nosotros sirve de fundamento para tres pasos que llevo en consideración cuando expongo la Palabra en nuestros encuentros.

1er paso: el estudio serio del pasaje bíblico y el esfuerzo para aplicarlo de manera fresca y oportuna

Con frecuencia recibimos instrucción para hacer una lectura provechosa de las Escrituras. Aprendemos una variedad de métodos de estudio bíblico y a utilizar los muchos recursos auxiliares, lo que nos permite hacer un buen acercamiento al texto. Así, de los pasos iniciales del estudio devocional hasta la habilidad que algunos tienen de trabajar bien con las lenguas originales, tenemos el desafío de utilizar todo recurso que disponemos para hacer una buena y adecuada lectura del texto. Por otro lado, necesitamos encontrar los caminos que nos permitan aplicar las lecciones aprendidas de una manera fiel, oportuna y fresca a nuestra audiencia. Porque “toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Timoteo 3.16-17).

2º paso: apoyo de oración

La naturaleza de la tarea de la exposición bíblica implica un soporte permanente de oración, pues se trata de poner el corazón de todos los implicados en este proceso (los que ministran y los que oyen) ante la palabra del eterno Dios. Como una vez oí de un maestro, “la función de la exposición bíblica es consolar al abatido y desafiar al acomodado.” Nadie debe quedar indiferente ante la Palabra, ni quien expone, ni quien escucha. Como dijo el apóstol Pablo, “oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas. Oren para que lo proclame valerosamente, como debo hacerlo.” (Efesios 6.19-20)

3º paso: hacerse accesible para escuchar a los que nos oyen

Uno de los momentos especiales de aprendizaje, en la dinámica de exponer las Escrituras, es el momento en el que busco ser accesible para escuchar a los que me oyeron. Ver cómo entendieron el texto enseñado y cómo lo están aplicando en sus vidas, oír sus preguntas, sugerencias y cuestionamientos; eso ha enriquecido mucho mi proceso de aprendizaje continuo en el ministerio de exponer la Palabra. Debemos buscar estos momentos y aprender a escuchar de forma atenta, humilde, reverente y respetuosa a nuestros hermanos y hermanas que, recibiendo “el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo … se constituyeron en ejemplo para todos los creyentes”. (1 Tesalonicenses 1:6-7)

Son tres sencillos pasos que busco seguir en el ministerio de exponer la Palabra del Señor.

Ziel Machado, ex secretario regional de IFES América Latina

Orando la Palabra

Esto no es un artículo, sino una invitación a orar…

Una invitación a la oración personal
Durante una época de mi vida marcada por muchas luchas, preguntas e incertezas, los salmos 42 y 43 fueron muy valiosos para mí. Estos salmos (estrechamente vinculados por el coro que se va repitiendo) me ayudaron a poner en oración tanto mis preguntas como mi confianza.

Lee Salmos 42 y 43 lentamente y en actitud de oración.

Vuelve a leer el pasaje. ¿Qué versículos se adecúan más a tu vida? Quédate con ellos. Deja que te guíen en tu oración. Algunos ejemplos:

_v. 2 “Tengo sed de Dios, del Dios de la vida” – En todo el salmo encontramos un hambre profundo de Dios. ¿Qué estás buscando? ¿Cuán grande es tu sed por Él y cómo puedes orar por tu sed de Dios?

_v. 9 “Y le digo a Dios, a mi Roca: ¿Por qué me has olvidado?” – ¡Qué confesión de fe justo después de una pregunta tan difícil! El salmista confiesa que Dios es su Roca, el fundamento de su vida. Al mismo tiempo, ora sus preguntas y clama su dolor. ¿Quién es Dios para ti? ¿Cómo puedes orar por la tensión entre tu fe y tus preguntas?
Y así sucesivamente.

A lo mejor quieres acabar tu tiempo de oración escribiendo un versículo de esta oración que tenga que ver especialmente contigo. Deja que las palabras de las Escrituras se conviertan en tu oración en las próximas semanas y meses.

Una invitación a la oración comunitaria
Recientemente, el equipo del programa para la Asamblea Mundial 2019 se reunió para seguir organizando el evento. Uno de los pasajes bíblicos que se estudiará durante la Asamblea Mundial se encuentra en Hechos 4: una oración pronunciada por la iglesia primitiva cuando tenía que enfrentarse a amenazas y presiones. Martin Haizmann, el director de la conferencia, lideró el tiempo de oración por la Asamblea Mundial de la siguiente manera. Fue una experiencia muy interesante. Les invito a que dejen que esta oración los guíe en un tiempo comunitario de oración por el ministerio estudiantil en su contexto.

Lean Hechos 4:23-31 en voz alta. Dejen un tiempo de silencio para que todos puedan volver a leer el pasaje. Empiecen un tiempo de oración comunitaria inspirada por esta oración de las Escrituras.

Vuelvan a leer Hechos 4:23-31 Dejen un tiempo para que todos reflexionen en silencio y anoten cómo (a la luz de esta oración bíblica) quieren orar por el ministerio estudiantil en su contexto específico. También podrían colgar carteles y escribir en ellos estas peticiones de oración para que estén visibles para todos. Pasen más tiempo de oración comunitaria para poner estas peticiones de oración en las manos de Dios.

Orando la Palabra No solo nos invitan a orar las oraciones de las Escrituras, sino toda la Biblia. A medida que leemos y estudiamos la Palabra de Dios, somos invitados a responder en oración, con nuestras oraciones de asombro y adoración, así como con nuestras preguntas, dolor, compromisos, confesiones… La Palabra de Dios nos invita a una conversación honesta con el Dios Vivo.

Sabine Kalthoff
Secretaria de IFES para el Compromiso con las Escrituras

Reflexiones sobre el Compromiso con las Escrituras en nuestras oraciones

“Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan” (Salmos 119:2). Las Escrituras nos invitan a “buscarlo” y, con ello, nos invitan a orar, pues esta es la esencia de la oración.

Hace muchos años, alguien comentó que deberíamos “orar la Palabra”. Estar de acuerdo con lo que Dios ya había dicho respecto a ciertos temas por los que estaba orando (decisiones, miedos, finanzas, etc.), me pareció lógico. Mientras reflexionaba sobre cómo las oraciones han ido desarrollándose en mi entorno, estas palabras volvieron a mi memoria. Muchas personas parecen haber desarrollado un nuevo lenguaje y postura en sus oraciones. Ciertas palabras parecen más poderosas que otras y caminar de un lado para otro, reivindicar terreno y echar demonios se han convertido en el centro de las oraciones. ¿Es orar la Palabra un mandamiento o una mera sugerencia?

Los cristianos a menudo definen la oración como una forma de comunicarse con Dios, sugiriendo con ello que no solo hablamos con Dios, sino que Dios también habla con nosotros. Por este motivo, no nos debería sorprender que la Biblia, como Palabra de Dios, sea especialmente pertinente para esta comunicación.

A medida que examinamos las Escrituras, somos más conscientes de la voz de Dios y podemos responderle según su revelación. Es a través de su Palabra que podemos conocer a Dios y responder con alabanza, amor y confianza. A medida que esta relación va creciendo, se forja una verdadera amistad y crecemos en el entendimiento del corazón de Aquel a quien oramos. Ello nos ayuda a orar con confianza según la voluntad de Dios. Una vez empezamos a conversar con Dios, podemos entrar en sus deseos para nosotros y ver con más claridad cómo encajamos dentro de su plan.

En mis años de adolescencia y como nueva creyente, a menudo me preguntaba qué lugar ocupaba yo en el plan de Dios. En mis oraciones, le preguntaba a Dios qué don me había dado. Recuerdo decir que todo lo que hacía era ayudar: en la escuela dominical, en las actividades deportivas, cantando y en otras áreas de la vida eclesial. Mientras estaba haciendo un estudio bíblico me di cuenta de que cuando ayudaba, ¡estaba usando mi don! Sentí un gran gozo. Desde entonces, a menudo he experimentado que, cuando oro, Dios me guía por las Escrituras para darme seguridad.

La palabra de Dios puede moldear nuestras oraciones de muchas maneras: invitándonos a buscar a Dios, profundizando nuestra relación con Dios, guiándonos en el contenido de nuestras oraciones, revelándonos el pecado para que podamos hacerle frente y despejar el canal de comunicación con Dios, clarificando nuestros pensamientos, dando dirección, revelando la verdad…

No hay duda de que el compromiso con la Palabra hace posible la oración y de que la oración nos lleva de nuevo a las Escrituras.

Cheryl Jessemy, ceejessemy@gmail.com
Obrera de ISCF Grenada y coordinadora regional de oración para el Caribe

“Cuando Dios abre mis oídos”

“Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios” (Salmos 46:10)
“Que de día el Señor mande su amor, y de noche su canto me acompañe” (Salmos 42:8)

Esuchar la Palabra. Escuchar mi vida. ¡Escuchar la voz apacible y suave de Dios!

La mayor parte de nuestras vidas es un ajetreo constante. Muchas experiencias pasan por nuestra vida a toda velocidad: las personas que conocemos, nuestros ministerios y los acontecimientos de la vida.

Para mí, el 2017 fue un año así. Subí a muchos aviones para visitar a los movimientos de mi región, di muchos sermones y exposiciones bíblicas, escuché a muchas personas mientras pasaban por peregrinajes duros, lloré 4 muertes (la de mi querida madre, la de mi compañera de habitación en la universidad y dos compañeros en Asia del Este) y asumí el papel de Secretaria Regional de IFES, Asia del Este.

Las vidas ajetreadas y que no son examinadas empiezan a dejar escapar impaciencia, fatiga, enojo, amargura y autocompasión. No podía parar ninguna de estas experiencias vitales y ministeriales. Sin embargo, por el bien de mi propia sanidad, encontré la voz apacible y suave de mi Señor llamándome a… ¡la soledad! En el 2017, conseguí ir a siete retiros espirituales (no solo participé en todos si no que también organicé algunos de ellos). Dos de ellos duraron tres días, cuatro solo duraron tres horas y uno duró cuatro días.

En uno de los retiros, cada participante recibió pequeñas porciones de las Escrituras para meditar y escuchar la Palabra (Salmo 42, 1 Corintios 4:7-16, Éxodo 19:1-6 y Josué 3). Esperé con estos pasajes, y el espacio que había ido creando mientras esperaba con la Palabra empezó a hablarme. Estaba “oyendo” la Palabra empapando mi vida. También empecé a “oír” mi vida, la pena que había ido acumulando y las preguntas que surgían. El mejor regalo fue “oír” a Dios, que había estado allí en todo momento. Empezó a manifestar Sus promesas y Su sanación de una nueva manera.

Después de cada uno de estos “retiros”, ¡volvía con un nuevo mandato! Un llamamiento más claro de cómo continuar. Para mí, estos tiempos de retiro no eran una opción, si no un oasis donde podía beber hasta saciarme y hacer espacio para la vida. Así, sé que, para mí, el 2017 fue un año de “fuertes golpes y aprendizaje duro”, pero también fue el año en qué sin duda “me llevó sobre las alas de las águilas y cantó su canción sobre mí en la noche”.

¿Qué hago en mis retiros?

  • Traigo los asuntos, preocupaciones y experiencias de la vida que quiero examinar.
  • Le pido a Dios que me dirija hacia un pasaje de las Escrituras en el que pueda meditar.
  • Derramo mi corazón y espero y escucho.
  • Escucho Su Palabra, Su voz y escucho mi vida. Escucho mientras ando y cuando me siento. Escucho a la naturaleza, las imágenes o las palabras que Él trae a mi corazón y mente.
  • A medida que escucho, voy respondiendo desde donde estoy. Converso con Dios.
  • Todo ello queda escrito en mi diario, ¡que es como una herramienta de respaldo mientras escucho!

¡A disfrutar de los retiros, querido amigo/a!

Annette Arulrajah
Secretaria Regional de IFES para Asia del Este

Mi salmo: “He leído el libro”

Guinea, julio de 2017. Recibimos formación en el área del Compromiso con las Escrituras. Después de reflexionar sobre nuestras motivaciones y convicciones con respecto a la Palabra de Dios, cada uno de los participantes escribió su propio salmo. Después de pasar 30 minutos escribiendo volvimos a reunirnos y cada uno leyó su salmo en voz alta. Fue un tiempo muy profundo adorando a Dios. Después de escuchar todos los salmos, compartimos nuestras experiencias. Estas son algunas de las reacciones: “Nos lleva a tener un espíritu de oración”. “Cuando todos iban leyendo sus salmos yo no quería que terminase nunca”. “Era como estar en contacto directo con Dios”.

Lean uno de estos salmos, escrito por Axel Aurenche Gbelia, un estudiante de Costa de Marfil:

He leído libros
Me han educado
He leído libros
Incluso intenté culturizarme

Pero he leído el Libro
La obra de arte de Dios
Su álbum, Su manuscrito
Que va desde la prehistoria hasta el futuro

He leído el Libro
Ese diseño y esas palabras celestiales
La historia de la relación de Dios con el hombre
Y del hombre con Dios

He leído el Libro
Ahora sé de dónde vengo
Quién dice Dios que soy
Quién soy y a dónde voy

He leído el Libro
El folleto de Dios, su trabajo
Mis desiertos florecen de nuevo
Mis lágrimas se regocijan

He leído el Libro
El decreto y la escultura de Dios
Puedo llorar de gozo
e incluso río en medio de la desgracia

Yo sé quién es Él
Es el glosador y el Dios de las letras
Es el historiador de los siglos y el escritor supremo

He leído el Libro
He leído Su Libro
Más que formado
Más que educado
Más que enseñado
Más que convencido
He sido cambiado de por vida

Un Camino con el Padre Nuestro

(escrito por Savithri Sumanthiran, Secretaria Regional para el Sur de Asia)

“பரலோகத்தில் இருக்கிற எங்கள் பிதாவே” fue la primera oración cristiana que aprendí en mi vida. No sé si mi memoria me falla, pero según lo recuerdo, ¡aprendí el Padre Nuestro primero en tamil en un libro Lady Bird! Desde entonces, el Padre Nuestro siempre ha sido uno de mis pasajes preferidos.

Moldeando una relación de intimidad con Dios…

En mis primeros años, esta oración estableció una rutina de oración para mí. Sin hacer preguntas, sin demandar respuestas. Cómo niña, sencillamente la recitaba. Según fui creciendo, esta oración se convirtió en el pilar de mi vida de oración: el lugar donde tenía conversaciones y discusiones con Dios; la plataforma desde la cual podría orar en momentos en los que Dios parece distante y la oración se torna imposible.

Moldeando el carácter en la presencia de Dios…

En mi adolescencia, luché por primera vez con una de las frases de esta oración. Había experimentado dolor a nivel personal, que culminó al verme confrontada por un mundo que se había vuelto inseguro de repente. Luché para comprender lo que significa orar “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”. ¿A qué se referían estas “deudas”? ¿Quiénes son el “nosotros” de esta oración? ¿Debía perdonar solo a los demás cristianos o tenía que perdonar también a los “otros” que eran violentos conmigo y con mi comunidad? Emprendí el camino de aprender lo que significa perdonar, tomando yo los primeros pasos. Según empecé a comprender la libertad de hablar con una misma, pude decirme a mí misma: “Estaba equivocada, necesito decir ‘lo siento, por favor perdóname’”. Y adentrarme en el temible proceso de encontrarme con la persona a la que ofendí o que me ofendió. Este camino continúa.

Moldeando la visión del mundo en la presencia de Dios…

Unos años más tarde, orar esta oración me llevó a la idea de que Jesús nos está diciendo de algún modo que quiere que venga Su Reino, que se haga Su voluntad, no solo en un lugar en el futuro, sino aquí, en la tierra. Hasta este momento, había internalizado esta frase en el sentido de que Jesús desea la santidad en mi vida personal. ¡Y así empezó otro camino para comprender a Jesús y su misión! Ahora mismo estoy intentando comprender por qué esta oración está en plural Padre “nuestro”; “Danos” hoy nuestro pan cotidiano; “Perdónanos” “nuestras” deudas…; no “nos” dejes caer en tentación; “líbranos” del maligno…

Mateo 6: 9 – 13

Ustedes deben orar así:

“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre,
venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.”Savithri

Para mí este pasaje es:

  • Mi refugio, un lugar en el que ser abierta y estar en intimidad con el Señor;
  • El sitio donde estoy incómoda, un lugar en el que traigo mis preguntas y retos del mundo real.
  • El espacio en el que aprendo teología, un lugar que me invita a entrar en el mundo de Jesús; me invita a tener conversaciones con otros creyentes; y leer lo que otros han escrito.

Savithri Sumanthiran, Savithri.Sumanthiran(at)ifesworld.org

Un Targum para Hoy

(escrito por: Yohan Abeynaike, Secretario General de FOCUS Sri Lanka)

Tras varias generaciones en el exilio, los líderes judíos se encontraron ante un gran problema. El hebreo estaba siendo reemplazado por el arameo como el idioma común entre el pueblo. Con el cambio de idioma y de contexto, los líderes se preguntaban cómo podrían comunicar la verdad de las Escrituras hebreas a la siguiente generación de una forma que fuera fácil de comprender. Así nació el Targum.

SriLankasmallInicialmente, el Targum consistía sencillamente de una perífrasis de las Escrituras en arameo. Más adelante pasó a incluir explicaciones y expansiones del texto de tal forma que las personas que lo escuchaban podrían ver claramente la relevancia de las Escrituras en su contexto. En diciembre, los miembros de FOCUS Sri Lanka, decidieron probar a escribir un Targum usando el Magnificat de María (Lucas 1:46-55). Comenzamos dividiendo la canción por frases y desarrollamos cada una de ellas en profundidad, explicándolas para obtener distintos objetivos. Aquí siguen algunos ejemplos de los objetivos que buscábamos conseguir:

1. Comprender los pensamientos y sentimientos conflictivos que tuvo María y entenderla a través de una mirada moderna. (Lucas 1:48-49)

“¡No me lo puedo creer!” Miles de mujeres judías de toda la historia han querido estar en esta situación. En los años venideros, gente de todas partes leerán y oirán mi historia. Representarán mi papel en teatros y películas, predicarán sermones acerca de mí y cantarán canciones sobre mí. Muchos querrían ser yo, pero… ¿Quién soy yo? No soy nada…

… A veces siento miedo. No sé lo que me depara el futuro. ¿Qué dirán mis familiares sobre mi embarazo? ¿Qué dirán mis vecinos? ¿Se burlarán de mí, me ignorarán o me apedrearán?”

2. Aplicar las implicaciones de un texto en toda su extensión. (Lucas 1:51)

Dios se ríe de las afirmaciones orgullosas de los productores de conocimientos de nuestra sociedad. ¿Pueden los científicos descubrir todos los misterios de la vida? ¿Puede el economista satisfacer las necesidades de todas las personas? ¿Puede el abogado hacer que la sociedad sea más moral? ¿Acaso no es la afirmación de que “todo es relativo” una afirmación categórica en sí misma? ¿Por qué están tan orgullosos? ¿Acaso no saben que el conocimiento humano siempre estará limitado? Solo Dios conoce todas las cosas.

3. Usar frases y situaciones familiares a las personas de hoy en día. (Lucas 1:52)

Todo lo que está escondido será expuesto. Es el Wikileaks divino. La web oscura se iluminará. El mensaje y los tweets de odio serán silenciados.

El texto completo de nuestros Targum para el contexto de Sri Lanka está disponible aquí.

El proceso entero fue muy creativo y divertido. Y, lo que es más importante, nos ayudó a ver y aplicar el texto de maneras más frescas. ¿Por qué no lo intentan?

Yohan Abeynaike, Secretario General de FOCUS Sri Lanka

Formándonos a través de los Salmos

El Proyecto Salmos comenzó en octubre de 2010 como un viaje de 7 años. Los participantes meditan sobre veintiún salmos cada año y memorizan al menos algunos de ellos. El propósito es que los salmos transformen nuestra adoración, oraciones y comprensión de Jesús.  Como parte de este viaje, las personas involucradas comparten breves meditaciones todos los meses acerca de lo que Dios les está enseñando.  Todos los años, leen un libro acerca de los Salmos.  Durante los primeros años, han leído:

  • Los Salmos, de Dietrich Bonhoeffer;
  • La Conquista del Espacio Interior:  Aprendiendo el Lenguaje de la Oración, por Sunder Krishnan;
  • Una Larga Obediencia en la Misma Dirección, de Eugene Peterson (acerca de los Salmos de Ascensión: 120-134).

Polina, una obrera IFES en Asia Central, participa en este viaje. Cuando le consultaron acerca de su experiencia, compartió:

El Proyecto Salmos es una gran oportunidad personalmente para mí es tener un plan claro para leer la Biblia y ser responsables. Este proyecto me mantiene centrado en la Palabra de Dios y en Dios mismo. El memorizar pasajes me ayuda a desarrollar una disciplina para organizar mi tiempo y mis pensamientos y conocer la Palabra de Dios sin mirar la Biblia. Es más, todos los salmos que he memorizado han conducido al desarrollo de debates con estudiantes y amigos quienes han fortalecido su enfoque en las Escrituras. Los Salmos, más que cualquier otro libro, describe una vida espiritual y las experiencias que ocurren dentro de un creyente. Debido a la gran variedad de salmos (salmos de alabanza, de lamento, etc.) pueden leerse en cualquier momento y ser adecuados. Los Salmos me ayudan a formar mi oración cuando profundizo en ellos. Todas estas razones me motivan a seguir.

A veces lucho contra mi propia pereza, no tanto en la lectura sino en la escritura de mis meditaciones. No obstante, gracias a la claridad del programa y los recordatorios mensuales, he logrado seguir adelante. Al intercambiar meditaciones con otros participantes es una parte valiosa de este proyecto. Las meditaciones que nos mandamos los unos a los otros suelen reflejar nuestra comprensión personal de un salmo, aquello que más nos impactó o una experiencia que hayamos tenido que nos hace conectar con el salmo.”

Tim Berends, un obrero IFES en Asia Central, facilita esta oportunidad de formación en línea. Si les gustaría unirse a este viaje internacional o quieren más información, por favor, escríbanle a sabine.kalthoff (at) ifesworld.org.

Aprendiendo a Orar

La Biblia no solo nos enseña que la oración es importante, sino que también nos muestra cómo orar. Según vemos las oraciones que nos muestran las Escrituras, aprendemos cómo orar.

Una cosa que me fascina de las oraciones de los salmos es cómo la vida se eleva en oración: las partes brillantes y obscuras de la vida, el gozo y el dolor, el amor y el odio. Un salmo precioso de confianza sigue a un salmo de lamento (por ejemplo el Salmo 23 después del 22). ¿Acaso no refleja esto la realidad de nuestro caminar con Dios? Los salmos-oración no son tan bonitos y limpios, expresan sentimientos tales como la ira (por ejemplo Salmo 137) o preguntas dolorosas (por ejemplo Salmo 13). Toda la vida tiene un lugar en estas conversaciones con Dios. Estas oraciones nos invitan a hablarle a Dios de todo, sin editar nuestros pensamientos o nuestros sentimientos.

Las oraciones de las Escrituras también nos invitan a orar con una perspectiva amplia. Con frecuencia, nuestras oraciones simplemente son un eco de nuestros pensamientos y oraciones que solemos tener dentro. Las oraciones bíblicas nos ayudan a orar a la luz de la realidad de Dios. La oración del Señor incluye los propósitos de Dios para el mundo entero (Mt. 6:9-13). Las oraciones de Pablo han retado mi tendencia a orar primordialmente para que Dios cambie las circunstancias difíciles y resuelva problemas. Las oraciones de Pablo van más allá cuando ora para que los creyentes crezcan en su conocimiento de Dios, dar fruto, y andar fielmente con Dios hasta que Cristo regrese. (Véase Ef. 1:15-23; 3:14-21; Fil. 1:3-11; Col. 1:3-14).

Déjenme cerrar con algunas sugerencias acerca de cómo las oraciones de las Escrituras pueden formar nuestra oración comunal:

  • Oren usando oraciones de la Biblia. Pueden articular las palabras de las Escrituras juntos. O pueden orar algunas frases de las Escrituras y permitir que dichas palabras les lleven a oraciones más profundas antes de continuar con la oración bíblica. De esta forma, nuestras oraciones alternarán entre palabras de las Escrituras y nuestras propias palabras en la oración.
  • Oren unos por otros usando las oraciones de Pablo. Personalicen las oraciones insertando el nombre de la persona por la que están orando.
  • Lean las oraciones de las Escrituras juntos. Tras un tiempo de reflexión silenciosa y de compartir permitan que esta oración moldee el tiempo de oración comunal.

De forma similar, pueden permitir que las oraciones de las Escrituras moldeen su vida de oración personal. Cuando nos adentremos en estas oraciones, estaremos aprendiendo cómo orar.

Sabine Kalthoff

Una Extraña Conversación

Imagine una conversación entre una persona que comparte su corazón y sus ideas sin obtener reacción alguna de la otra persona. Sería muy extraño. Sin embargo, muchas veces así es como tratamos a Dios.

Si la Biblia es la Palabra de Dios para nosotros, ¿cuál es nuestra respuesta? Si esto es lo que dice Dios, ¿cómo le responderemos? El uso de las Escrituras implica escuchar y responder a la Palabra de Dios. A veces nuestros estudios bíblicos parecen centrarse solo de recabar información. Simplemente añadimos más a nuestro pozo de conocimientos. Es bueno, pero no es la respuesta adecuada a la voz del Dios viviente.

¿Qué respuesta requiere este pasaje de las Escrituras?

Esta es la pregunta que debemos hacernos durante todos los estudios bíblicos. Puede ser un acto de misericordia, buscar la reconciliación con alguien o un paso nuevo en el camino de la obediencia y de la fe. Sin embargo, no todos los pasajes de las Escrituras nos llaman a ir y hacer algo. La respuesta más adecuada, por tanto, podría ser adorar y alabar a Dios por quién es o recibir de nuevo su amor y su gracia.

¿Cómo podemos ayudar a los estudiantes a responder a la Palabra de Dios con sus vidas?

Incluir un tiempo de respuesta en nuestros estudios bíblicos podría ser un buen primer paso. Esto va más allá de hablar acerca de las posibles aplicaciones de un pasaje bíblico. Dependiendo del pasaje, un tiempo de respuesta podría ser alabar a Dios juntos, un tiempo de reflexión silenciosa, un tiempo de oración en grupo, ir y hacer algo como grupo, etc. Al final de los estudios bíblicos, muchas veces hemos puesto en común peticiones de oración que compartíamos y que no tenían ninguna relación con el pasaje que acabábamos de estudiar. Una extraña conversación. Podemos cambiarla iniciando un tiempo de oración con la pregunta: ¿Cómo podemos orar por usted a la luz de este pasaje bíblico? Cuando oramos usando la Palabra de Dios, estamos dándole espacio para transformarnos. La Palabra de Dios desatará su poder en nuestras vidas según respondemos – de palabra y obra. Hemos sido llamados no solo a ser oidores, sino hacedores de la Palabra. Como dice Santiago: “No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica” (Santiago 1:22). El compromiso con las escrituras no es completo hasta que la Palabra de Dios se convierte en vida.

Sabine Kalthoff