Archivo del Autor: Ricardo Borges

Escuchar las preguntas que surgen a nuestro alrededor


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¿Qué tipo de preguntas están surgiendo en estos tiempos? A continuación, podrán ver un posible ejercicio que he realizado para resaltar algunas de las preguntas que han surgido al prestar atención en mi propio contexto. Quizás sería un buen ejercicio intentar identificar las preguntas que están surgiendo en sus propios contextos. ¿Cómo nos ayuda la historia bíblica a conectar y responder a estas preguntas?

  1. Preguntas sobre la condición humana

a. En estos tiempos, cobran importancia las preguntas sobre la superioridad humana y el nivel de control que realmente tenemos sobre nuestra vida. Hemos tenido que enfrentarnos a nuestras limitaciones, a nuestra vulnerabilidad como criaturas y a la incertidumbre y naturaleza imprevisible de la vida humana. Esto también nos lleva a hacernos más preguntas sobre el significado y el propósito de la vida humana.
b. Al estar viviendo en aislamiento social forzado, han cobrado especial importancia las narrativas de nuestra sociedad sobre nuestro individualismo humano y estilos de vida autónomos y autosuficientes. Nos hemos dado cuenta más que nunca del valor de la comunidad y que nos necesitamos los unos a los otros, y que somos seres intrínsecamente sociales en lugar de criaturas autónomas. Por ejemplo, en vez de “distanciamiento social”, se quiere utilizar el término distanciamiento “espacial” o “físico”.


  1. Preguntas sobre teología cristiana, disciplinas y comunidad

a. Iglesia virtual: Hemos tenido que cuestionarnos lo que significa la iglesia al tener que reunirnos de forma virtual. ¿Nos perdemos algo al reunirnos de forma virtual? ¿Ha mejorado algún aspecto de la vida eclesial?
b. Cómo leemos las Escrituras: ¿Hemos tenido que replantearnos lo que queremos decir cuando hablamos sobre la protección y la seguridad de Dios? ¿Una pandemia nos muestra que la venida de Dios es inminente o hay otras formas de abordar la escatología?
c. Prácticas de iglesia olvidadas: ¿Hemos dejado a un lado algunas formas de discipulado cristiano (por ej. el lamento) en nuestra vida cristiana? ¿Por qué y a qué precio? ¿Cuál es la relación entre la duda y la fe?
d. Profundizar en nuestra teología: ¿Cómo conciliamos la bondad de Dios y la presencia del mal y del sufrimiento en el mundo? ¿Nuestra búsqueda colectiva de una vacuna demuestra que confiamos más en la ciencia que en Dios?

  1. Preguntas sobre las sociedades en las que vivimos

a. Efectos de la pandemia: Mientras que la pandemia no discrimina, ¿afecta a algunas partes de nuestra sociedad de forma desproporcionada? ¿Qué revela esto de la disparidad que existe en nuestra sociedad?
b. Temas ocultos: ¿Qué temas han salido a la superficie en nuestras diferentes sociedades durante este tiempo? (Por ej. violencia doméstica, discriminación/estigmatización racial o étnica).
c. Crisis de liderazgo: ¿Qué puntuación les darían a los gobernantes en tu sociedad? ¿Qué aspectos clave del liderazgo les faltan? ¿Cómo han utilizado la pandemia para conseguir sus fines políticos?
d. Preguntas sobre el valor: ¿Qué ha revelado la pandemia acerca del sistema de valores de nuestra sociedad? ¿Hemos tenido que depender de algunos segmentos de nuestra sociedad que normalmente dejamos de lado? (Por ej. comerciantes, basureros, repartidores, inspectores de sanidad pública, etc.).
e. Preguntas sobre la estructura de la sociedad: ¿Hemos excluido al medio ambiente/criaturas no humanas cuando hablamos de crear o desarrollar la sociedad? ¿Qué límites estamos dispuestos a ponernos para que podamos vivir más en armonía con el resto de la creación? ¿Qué modelos sociales o económicos necesitan ser cuestionados? ¿Necesitamos comenzar otro movimiento de Jubileo declarando una moratoria en la deuda nacional?

Yohan Abeynaike, GS FOCUS Sri Lanka

El compromiso con las Escrituras y el contexto

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Dios es un Dios de revelación: por medio de su Palabra se revela a sí mismo y sus propósitos. Es maravilloso que Dios nos invite a conocerlo, a saber más de Él y a amarlo por medio de las Escrituras. Al responder a esta invitación y conectar con Él en Su Palabra, es útil reconocer que somos una gran diversidad de pueblos, tiempos y contextos. Tenemos que considerar con fe y fidelidad cómo nos acercamos, vemos, interpretamos, entendemos y conectamos con la Palabra de Dios para nuestra vida.

En Hechos 3:12-26 y 17:22-31 podemos encontrar ejemplos clásicos de cómo tomarse en serio el contexto y las preguntas de las personas cuando presentamos el evangelio.

Cuando el grupo de trabajo se reunió para reflexionar y debatir sobre este tema, pensamos que sería importante centrarnos en cómo nuestro contexto contemporáneo afecta a la forma en la que leemos, interpretamos y vivimos la Palabra de Dios. Lo hacemos en la gran variedad de contextos donde vivimos y donde queremos ser fieles al Señor, interpretando “rectamente la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15) y con nuestros pensamientos, palabras y comportamiento transformados por Dios por medio de su Palabra y de su Espíritu.

Al reflexionar y debatir cada vez más en nuestra comunidad global sobre “El compromiso con las Escrituras y el contexto”, esperamos poder reconocer nuestros puntos ciegos: cosas que no vemos a causa del entorno en el que vivimos o en el que hemos crecido, es decir, cosas sobre Dios, sus propósitos o nosotros mismos. Al aprender unos de otros en nuestra comunidad internacional, esperamos evitar algunos posibles riesgos: una hermenéutica selectiva determinada por unas preguntas definidas por la cultura que llevan al etnocentrismo y al relativismo; o un “encarcelamiento”/sesgo cultural que nos lleve a no leer las Escrituras de una forma rica e incluso dejando a un lado partes que no parecen ser relevantes (en nuestra propia opinión). En Jeremías 36 tenemos un ejemplo extremo de esto: ¡echen un vistazo a lo que hizo el rey Joacim!

Creemos que es importante crecer en cómo usamos las Escrituras desde nuestro propio tiempo y contexto y a la vez en cómo nos volvemos cada vez más conscientes de cómo la Palabra nos “lee” a nosotros y conecta con nosotros. A medida que leemos y somos “leídos”, a medida que vamos participando, Dios nos transforma a nosotros y a nuestro contexto/comunidad.

Cuando conectamos con la Palabra, creemos que estamos conectando con Dios mismo por medio de las Escrituras, con Jesús, la Palabra Viva. Por lo tanto, podemos esperar que Él conecte con nosotros y esta experiencia no nos dejará indiferentes ni a nosotros ni a nuestra comunidad.

Surge una gran variedad de preguntas sobre nuestros diferentes contextos y debemos prestarles mucha atención cuando nos adentremos en las Escrituras. Al mismo tiempo, surgen otras preguntas o encontramos respuestas que no esperábamos en la Palabra de Dios. De las Escrituras surgen asuntos y preguntas que quizás la gente no se esté haciendo. Por lo tanto, cuando leemos las Escrituras, lo que a veces está completamente aceptado en nuestro contexto es cuestionado y puesto en duda.

Cuando alguien lee las Escrituras, no solo es desafiado y transformado personalmente, sino que también es retado a ser un agente de cambio y transformación en el contexto y en la comunidad en la que vive.

Al final, cuando nos dedicamos a estudiar la Palabra en serio, debería llevarnos a descubrir el corazón y la mente de Dios para nuestro mundo: el Señor que es misionero, que transforma y reconcilia al mundo con Él por medio de Cristo.

Oramos para que, a medida que vamos prestando más atención al contexto contemporáneo en el que vivimos, creceremos para ser una mejor comunidad global de hermenéutica, aprendiendo unos de otros y compartiendo el evangelio fielmente por todo el mundo en cada uno de nuestros contextos.

Coordinadora del Compromiso con las Escrituras en IFES Eurasia (no compartimos su nombre al estar en un país sensible) y Ricardo Borges (Secretario Asociado de IFES para el Compromiso con las Escrituras)

El amor inspirador del Antiguo Testamento

Conocer a Dios en las palabras antiguas, un viaje como una comunidad extendida…

Deuteronomio 8:3 “…no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.”

El Viaje de Deuteronomio

A lo largo de este último año, un grupo de 10 obreros sénior de Eurasia participaron juntos en un viaje por el Libro del Deuteronomio. Este proyecto piloto nació de dos necesidades observables que quizá resuenen contigo también:

  1. La necesidad de que los obreros sénior tuvieran aportaciones y fuentes de inspiración de la Palabra de Dios para sí mismos cuando suelen ser los que se entregan y forman a otros. Necesitamos seguir aumentando nuestra relación con Dios y nuestro conocimiento y amor por Él.
  • Necesitamos que los estudiantes se reúnan con Dios en todas las Escrituras; incluyendo el Antiguo Testamento. Confusión, temor y quizá una falta de enseñanza pueden hacer que el Antiguo Testamento parezca distante o hasta irrelevante comparado con las Sagradas Escrituras que ‘pueden hacerte sabio para la salvación…’.
    Como obreros y estudiantes, queremos y debemos crecer en confianza mediante la lectura, la comprensión y la enseñanza del Antiguo Testamento.

El Viaje de Deuteronomio fue diseñado por un grupo de compañeros para hacerlo juntos, aprendiendo unos de otros. Queríamos profundizar en un libro del Antiguo Testamento, como una suerte de ventana al resto de las Escrituras. Luchamos con el Dios que nos encontramos ahí; viajamos con este Dios que rescató a su pueblo y les llevó a atravesar el desierto. Nos maravillamos con las palabras que dio a su pueblo para que les rigiera (la Ley que emanó de Él y que les distinguía del mundo), ¡y el regalo de su propio ser!

Aparte de una reunión cara a cara al principio y al final del año, nos reuníamos mensualmente usando la herramienta Zoom. La base para estas llamadas por Zoom eran las respuestas por escrito (que compartíamos unos con otros) a los capítulos de Deuteronomio que habíamos leído ese mes. Éstas iban desde pequeños ensayos hasta una carta a un amigo, o bien sesiones creativas para los estudiantes. Pero las reuniones virtuales también tenían sus dificultades, al proceder de distintas culturas tuvimos la oportunidad de vernos enriquecidos por las perspectivas distintas. Juntos estudiamos este libro retador con su historia, su ley, algo de poesía y su llamamiento a vivir una vida de discipulado radical siguiendo al Único Dios Vivo y Verdadero.

Lo que dijeron los participantes.

“Me gustó hacer las preguntas difíciles e intentar ver cómo podíamos contestarlas – esto ha fortalecido mi fe…”

“Este proyecto me ha animado a ayudar a los estudiantes a valorar el Antiguo Testamento y la imagen completa de las Escrituras, para que juntos podamos conocer al Dios de misericordia y amor que se nos revela en la Biblia entera…”

Deuteronomio 32:47 ¡“no son palabras vanas para ustedes, sino que de ellas depende su vida”!

Coordinadora del Compromiso con las Escrituras de IFES Eurasia (no compartimos su nombre al estar en un país sensible).

La Biblia y la Salud Mental

Imagínate que tu amiga te dice que quiere suicidarse esta noche. Imagínate la desesperación que puedes ver en sus ojos. Está claro: ya no quiere vivir. El silencio llena la sala. ¿Qué dirías? ¿Qué puedes hacer tú?

Nueva Zelanda tiene un ratio muy alto de suicidio juvenil. Es dos veces mayor que en Estados Unidos y cinco veces superior que en Gran Bretaña. Para muchos estudiantes, lo anterior no es un escenario hipotético, sino que se trata de una conversación real que han mantenido.

Esta realidad se hizo patente cuando formaba a los estudiantes en evangelización el año pasado. Cuando leíamos el contenido del Evangelio y cómo podemos compartirlo, su inseguridad al relacionarse con los amigos que viven con depresión y ansiedad se volvió evidente. Vieron la importancia de unirse a ellos en su sufrimiento, pero ¿era el Evangelio que necesitaban ahora? ¿Cómo podrían ser buenas nuevas para ellos?

Me di cuenta que había dos necesidades. En primer lugar, los estudiantes deben desarrollar una ‘lente cristiana’ usando la Biblia a través de la cual vemos la enfermedad mental. En segundo lugar, los estudiantes también necesitan comprender qué aspecto tienen la ansiedad y la depresión. Esto les permitirá amar y compartir mejor el Evangelio con las personas que les rodean, para la gloria de Dios. Así nació el evento de capacitación ‘La Biblia y la Salud Mental’.

Tim Capill, un pastor en Christchurch, vino y nos dio una perspectiva bíblica acerca del origen y la solución a nuestro sufrimiento. Basados en el Salmo 139, habló acerca de seis verdades que mantenemos acerca de Dios mientras sufrimos. Fue una charla maravillosa que proporcionó un marco bíblico sólido acerca del sufrimiento y, en particular, cómo podemos confiar en Dios para superar la depresión y la ansiedad.

Dana Lee – una psicóloga cristiana especializada en la juventud y el trauma vino para realizar dos seminarios que se centraban en el aspecto de la depresión clínica y la ansiedad. Practicábamos en parejas, usando escenarios y centrándonos en nuestra capacidad de escucha.

Fue un evento con una gran participación: vinieron más de 50 estudiantes para su formación. Como organizador, me anima ver que estos estudiantes tienen ahora una mejor comprensión y mayor compasión para los que sufren depresión y ansiedad. También se han convencido más aún de que la necesidad más profunda de sus amigos es la misma que la de cualquiera de nosotros: el Evangelio de Jesucristo.

Candy Grice, obrera de TSCF Nueva Zelanda
CandyG@tscf.org.nz

Lectura recomendada (por Sabine Kalthoff, Secretaria de IFES para el Compromiso con las Escrituras): Mark Meynell, When Darkness seems my Closest Friend – Reflections on life and ministry with depression (en inglés). El relato honesto de un camino personal con unas reflexiones generales muy útiles. Una lectura que merece la pena.

Un recurso valioso en la formación y en la misión

“La Palabra en medio nuestro” es un recurso muy valioso que hemos implementado como parte de la capacitación a nuevos líderes estudiantiles en Jalisco. El librito ha ayudado a los estudiantes profundizar sus convicciones sobre las Escrituras, a cultivar una actitud de amor a la Palabra, los ha animado y desafiado a vivir su fe conforme a la Palabra, les ha animado a confiar en el poder e impacto de la Palabra.

Isaac fue uno de los primeros estudiantes con quién iniciamos viendo cada semana los seis aspectos fundamentales del compromiso con las Escrituras que encontramos en el recurso. Como resultado podía ver como Isaac terminaba profundizando en su vida personal y en su relación personal con la Palabra, así de manera natural él podía ver la relevancia y la importancia de hacer la misión en la Universidad, y le traía a su corazón más confianza de hacer la misión, con una motivación correcta.

Por otro lado, la guía de preguntas en la página 27 de “La Palabra en medio nuestro” nos ha ayudado a acercarnos e invitar nuevos estudiantes a los grupos de estudio bíblico dentro del campus. Les pedimos permiso para realizar las preguntas y cuando acceden, iniciamos preguntándoles “¿has tenido algún contacto con la Biblia?”. De ser así, “¿dónde y cuándo?”. Muchas de las veces nos responden que sí, sin embargo cuando vamos avanzando en las preguntas, ellos terminan descubriendo que saben muy poco de la Biblia, y al reconocer esto se muestran abiertos a participar en algún espacio para aprender más sobre la Biblia. Es en ese momento donde los invitamos al estudio bíblico en la universidad, muchos acceden a asistir, otros por lo menos consideran asistir en alguna otra ocasión.

Así conocimos a Mónica, estudiante de Biología. Ella accedió a asistir a al grupo de estudio bíblico después que le hicimos las preguntas de la página 27. Ese día estudiamos Marcos 2:13-17, acerca del llamamiento de Leví. Ella se mostró muy abierta y participativa, se fue contenta y regresó a la siguiente semana. Así comenzó asistir al estudio bíblico cada semana durante todo el semestre y a lo largo de este tiempo hemos crecido en amistad con ella.

Como obreros del ministerio tenemos la responsabilidad de equipar a los estudiantes para desempeñar la misión de la mejor manera, y ayudarlos a profundizar en las Escrituras. Por eso, con el propósito de capacitar a nuestros nuevos líderes estudiantiles nos apoyamos en este valioso recurso de “La Palabra en medio nuestro”.

Rosa Angélica Ramírez Blanco
Obrera en Jalisco
Compañerismo estudiantil

Un mensaje de transformación

Soy O.F.S, un coordinador de grupos bíblicos en Nicaragua. 2018 y 2019 han sido muy cruciales, sorpresivos y cambiantes, para mí, para mi país y para el movimiento estudiantil. ¿Qué pasaba en Nicaragua para entonces? En abril de 2018, estudiantes protestaban en reclamo a la falta de mitigación del incendio forestal a una importante reserva del país, días después se publicó una reforma al seguro social, misma que afectaba a las minorías, esto provocó que cientos salieran a las calles a pedir justicia, los días se tornaron en escenarios de violencia, muerte y represión de parte de las autoridades. En este contexto organismos de Derechos Humanos reportaron muertes, exiliados y cientos de desaparecidos desde los sucesos.

Las universidades estuvieron cerradas durante 8 meses, el país estuvo paralizado, había desesperación y surgieron preguntas: ¿Cómo podemos responder con esperanza en nuestro contexto? Y ¿Cómo seguir la obra estudiantil sin universidades?

Volví a casa, con ansiedad, búsqueda y el reto de seguir asumiendo la misión; decidí reunirme con amigos y jóvenes de la Iglesia para acercarnos a las Escrituras, esto nos dio fuerzas y sentido en medio del dolor y la agonía. Usamos el librito “La Palabra en medio nuestro” y herramientas como “Escribir un Salmo”. Fue liberador, nuestra espiritualidad se vio confrontada. Sentíamos no responder a la comunidad por lo delicado del contexto, teníamos un sentir y era el de impotencia, porque nuestras acciones con el prójimo eran limitadas. Al plasmar los torbellinos de pensamientos y exponerlos a la luz de las Escrituras, nos dio calma, abrir nuestro corazón con Dios y con nosotros mismos, nos ayudó a experimentar una fe que se vuelve acción y evidencia mediante el compromiso con las Escrituras y cómo la oración también se vuelve una invitación a esta acción.

Estuve en exilio. Regresé a mi país, porque quiero ser sal y luz en este parte de la historia que me ha tocado vivir, porque creo que si cambiamos la universidad, cambiaremos Nicaragua, cambiaremos el mundo, porque debemos seguir proclamando el mensaje profético de un Dios de verdadera PAZ, JUSTICIA Y AMOR. Me di cuenta que donde está un estudiante ahí está la obra estudiantil. Esta convicción la seguimos abrazando como movimiento, el llamado a ser árboles de justicia y embajadores de la fe, ese es nuestro compromiso, solo con y a través de Jesús podemos cambiar nuestra realidad, nuestra Nicaragua.

¡Con el corazón nos aferramos a la esperanza única y redentora de Jesús!

A la mesa

He tenido varios momentos “wow” que han cambiado mi vida de una forma drástica, especialmente en relación con la forma en la que veo a Dios y el ministerio. Uno de esos momentos fue en 2007, durante la Asamblea Mundial de IFES en Canadá. Las exposiciones bíblicas sobre el Evangelio de Lucas por Peter Kuzmic (Croacia), Jacques Buchhold (Francia) y Ziel Machado (Brasil) me hicieron realizar un examen de conciencia y me retaron. La primera exposición de Ziel Machado fue la que más me impactó y me agarró el corazón. No pude soltarla hasta que la puse en práctica. Ziel Machado reflexionó acerca de dónde hacemos el ministerio: la mesa es un lugar de aceptación, de comunidad y de amabilidad; al contrario que el escritorio, que es un lugar de negocio, de logros y de éxito.

Fue muy retador para mí, personalmente, cuando reflexioné acerca de cómo estaba involucrándome en el ministerio. ¿Estaba haciéndolo desde la mesa o desde el escritorio? En ese momento llevaba cuatro años sirviendo como obrero en mi movimiento nacional, la Organización Cristiana Estudiantil de Malawi (SCOM). En ese momento, me quedaban diez años más de servicio por delante. Dios me habló con mucha claridad diciéndome que el ministerio estudiantil podría tener lugar en la mesa, donde los estudiantes se sintieran bienvenidos, donde podrían construir unas comunidades fuertes de creyentes y que llevasen a Cristo a sus universidades. Esto cambió la forma en la que me involucré en el ministerio estudiantil. Tomé esta palabra de Dios de una forma literal y abrí mi hogar a los estudiantes, transformando la mesa de mi casa en un lugar de ministerio. Innumerables estudiantes han comido en esta mesa: se convirtió en un lugar de discipulado para tantos jóvenes.

En la mesa de mi hogar, los estudiantes que luchaban académicamente consiguieron ganar confianza en sí mismos y sacaron mejores notas. Alrededor de ella, Cristo se reveló a muchos estudiantes y les dio un propósito para vivir. En esta mesa se han restaurado relaciones rotas. Fue en esta mesa donde algunos estudiantes encontraron a sus parejas. Alrededor de esta mesa, los estudiantes han aprendido de Cristo. En mi mesa, los estudiantes han visto la fragilidad de nuestra humanidad y la suficiencia de la gracia de Dios para interactuar con mi esposa, nuestro hijo y conmigo mismo, adentrándome en la Palabra de Dios y permitiendo que la Palabra trajera grandes frutos a nuestras vidas. Siempre debemos permitir que la Palabra de Dios pase de nuestra cabeza a nuestro corazón, y de ahí a nuestras manos y pies: ahí experimentamos la transformación real.

Duncan Chiyani, Secretario Regional EPSA para la Región del Sur de África

Compartiendo la Palabra en el contexto del ministerio estudiantil

La Biblia ocupa un lugar central en el ministerio estudiantil. En torno a la Escritura Sagrada organizamos nuestra vida devocional, nuestras actividades de formación, nuestro diálogo con la universidad y nuestras iniciativas evangelísticas. Este alto valor que las Escrituras tienen para nosotros sirve de fundamento para tres pasos que llevo en consideración cuando expongo la Palabra en nuestros encuentros.

1er paso: el estudio serio del pasaje bíblico y el esfuerzo para aplicarlo de manera fresca y oportuna

Con frecuencia recibimos instrucción para hacer una lectura provechosa de las Escrituras. Aprendemos una variedad de métodos de estudio bíblico y a utilizar los muchos recursos auxiliares, lo que nos permite hacer un buen acercamiento al texto. Así, de los pasos iniciales del estudio devocional hasta la habilidad que algunos tienen de trabajar bien con las lenguas originales, tenemos el desafío de utilizar todo recurso que disponemos para hacer una buena y adecuada lectura del texto. Por otro lado, necesitamos encontrar los caminos que nos permitan aplicar las lecciones aprendidas de una manera fiel, oportuna y fresca a nuestra audiencia. Porque “toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Timoteo 3.16-17).

2º paso: apoyo de oración

La naturaleza de la tarea de la exposición bíblica implica un soporte permanente de oración, pues se trata de poner el corazón de todos los implicados en este proceso (los que ministran y los que oyen) ante la palabra del eterno Dios. Como una vez oí de un maestro, “la función de la exposición bíblica es consolar al abatido y desafiar al acomodado.” Nadie debe quedar indiferente ante la Palabra, ni quien expone, ni quien escucha. Como dijo el apóstol Pablo, “oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas. Oren para que lo proclame valerosamente, como debo hacerlo.” (Efesios 6.19-20)

3º paso: hacerse accesible para escuchar a los que nos oyen

Uno de los momentos especiales de aprendizaje, en la dinámica de exponer las Escrituras, es el momento en el que busco ser accesible para escuchar a los que me oyeron. Ver cómo entendieron el texto enseñado y cómo lo están aplicando en sus vidas, oír sus preguntas, sugerencias y cuestionamientos; eso ha enriquecido mucho mi proceso de aprendizaje continuo en el ministerio de exponer la Palabra. Debemos buscar estos momentos y aprender a escuchar de forma atenta, humilde, reverente y respetuosa a nuestros hermanos y hermanas que, recibiendo “el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo … se constituyeron en ejemplo para todos los creyentes”. (1 Tesalonicenses 1:6-7)

Son tres sencillos pasos que busco seguir en el ministerio de exponer la Palabra del Señor.

Ziel Machado, ex secretario regional de IFES América Latina