Resultados de gran alcance al alcanzar a los estudiantes internacionales

Me llamo Masha y aún soy estudiante. Mi padre no es creyente y trabajaba para los servicios de seguridad del estado hasta que se jubiló. Mi madre sí era cristiana, pero murió cuando yo tenía nueve años. Yo conocía la verdad desde pequeña, pero no me inspiraba. No me importaba demasiado la vida después de la muerte, el creador del mundo ni otras preguntas profundas. A pesar de que sabía que Dios existe, no tenía interés por relacionarme con él. Pero después de un campamento cristiano, con 19 años, comencé a ir a la iglesia y seis meses más tarde acepté a Jesús.

Me involucré en el ministerio de estudiantes internacionales. Vi la gran necesidad de servir a esos estudiantes, que sufren de soledad al estar lejos de sus familias y hogares. Una de esos estudiantes era Katia (nombre cambiado), una chica de uno de los países más cerrados de Asia central. Provenía de un contexto ortodoxo tradicional, pero sabía muy poco sobre Dios o la Biblia. Comenzó a asistir a la iglesia gracias a una amistad que también iba. Dos meses después, dejó de venir.

Decidí dar el primer paso y le pregunté si quería que nos viéramos. Dijo que no varias veces, excusándose en que estaba muy ocupada con los estudios. Pero al final encontramos un día y quedamos. Tuvimos una gran conversación. Compartí mi historia y le propuse leer la Biblia juntas (al comenzar mi vida cristiana, yo también leí la Biblia con alguien). Nunca había invitado a nadie a leer la Biblia conmigo. Me asustaba un poco y no tenía ni idea de cómo dirigir un estudio bíblico. Me alegré mucho cuando aceptó. Empezamos a quedar cada semana. Durante los encuentros, me hacía muchas preguntas sobre el cristianismo y el evangelio. Su estrategia consistía en hablar poco y preguntar mucho. ¡Pero me gustaba! Y me animó mucho ver que volvió a asistir a la iglesia.

Durante el fórum estudiantil internacional que organizamos, Katia escuchó mucho sobre Jesús y su amor. También tuvo tres sueños en que intentaba huir del demonio y Jesús la salvaba. Después del fórum, aceptó a Jesús. Ahora viene a la iglesia y a las reuniones para estudiantes internacionales, y también seguimos con nuestro estudio bíblico personal. Es motivador ver cómo ha crecido en su vida espiritual. En mayo se bautizó. Dijo: “¡Creo que Dios no me trajo a este país por casualidad!”.

Masha, estudiante de Lingüística en Europa oriental

Mensajeros de esperanza: la universidad en el proyecto de Dios

El tema de la Asamblea Mundial se desarrolló en una serie de exposiciones bíblicas de Lucas y Hechos. A continuación encontrarás un extracto de una exposición. Escucha esta y el resto de exposiciones de la Asamblea Mundial completas en https://ifesworld.org/es/asambleamundial/

Lee Hechos 1:1-11 antes de continuar con este artículo.

En su exposición sobre Hechos 1, Janna Louie de InterVarsity/USA nos invita a profundizar en la esperanza, esa esperanza que da sentido y perspectiva a nuestras vidas y a este mundo roto.

Jesús redefine el poder para los apóstoles. No solo se manifiesta el Espíritu de Dios a través de lo que el mundo considera débil, sino que además este Espíritu se da a personas rotas y vulnerables. En esta redefinición, Dios profundiza en su esperanza. El Espíritu de Dios no es autoprotector. El Espíritu de Dios no es nacionalista. El Espíritu expande su esperanza de lo que es posible.

Los apóstoles esperaban que el Rey Jesús trajera la restauración del reino de Israel, pero su restauración será mayor que esas esperanzas. En lugar de verse como víctimas que debían vindicarse, son testigos que proclamarán la vida, muerte y resurrección de Jesús. Reciben una visión en la que ya no son solo los oprimidos, sino que llevan el testimonio de Jesús por todas las fronteras y límites creados por el imperio. No están confinados en muros construidos por superpotencias, sino que se unen al Espíritu de Dios para cruzar los muros hechos por el hombre. Su testimonio no solo se limitará a Jerusalén, sino que irá a todos los que están en Judea y Samaria y hasta los confines de la tierra. En esta declaración, Jesús profundiza sobre su visión acerca de la restauración del reino de Israel. El testimonio de Jesús no se limita únicamente a los judíos, sino que se manifiesta a través de ellos a los gentiles. Su esperanza va más allá de su comunidad para incluir a los gentiles e incluso a sus opresores. La liberación de la opresión es una esperanza demasiado pequeña. Jesús invita a una comunidad vulnerable a ministrar la vida, muerte y resurrección de Jesús incluso a aquellos por culpa de los cuales son vulnerables.
[…]
El poder del Espíritu Santo es una invitación, en primer lugar, a ver a Jesús resucitado en los lugares donde vivimos. A ver nuestros países natales con los ojos de Jesús. A llevar testimonio de la esperanza de Jesús donde somos más débiles. El poder del Espíritu es el poder que nos permite resistir en los lugares que nos causan dolor. El mandamiento de recibir el poder del Espíritu no es un mero apaño. Es un poder que rechaza conquistar y dominar, pero persevera en el sufrimiento. Es tocar y sanar. Es dolerse y llorar. Es esperar con esperanza. Es el poder de testificar sobre la vida de Jesús en los lugares donde vivimos. […] El poder del Espíritu Santo invita a las personas vulnerables a transformar el mundo que las rodea.

Escucha toda la exposición aquí.

A la mesa

He tenido varios momentos “wow” que han cambiado mi vida de una forma drástica, especialmente en relación con la forma en la que veo a Dios y el ministerio. Uno de esos momentos fue en 2007, durante la Asamblea Mundial de IFES en Canadá. Las exposiciones bíblicas sobre el Evangelio de Lucas por Peter Kuzmic (Croacia), Jacques Buchhold (Francia) y Ziel Machado (Brasil) me hicieron realizar un examen de conciencia y me retaron. La primera exposición de Ziel Machado fue la que más me impactó y me agarró el corazón. No pude soltarla hasta que la puse en práctica. Ziel Machado reflexionó acerca de dónde hacemos el ministerio: la mesa es un lugar de aceptación, de comunidad y de amabilidad; al contrario que el escritorio, que es un lugar de negocio, de logros y de éxito.

Fue muy retador para mí, personalmente, cuando reflexioné acerca de cómo estaba involucrándome en el ministerio. ¿Estaba haciéndolo desde la mesa o desde el escritorio? En ese momento llevaba cuatro años sirviendo como obrero en mi movimiento nacional, la Organización Cristiana Estudiantil de Malawi (SCOM). En ese momento, me quedaban diez años más de servicio por delante. Dios me habló con mucha claridad diciéndome que el ministerio estudiantil podría tener lugar en la mesa, donde los estudiantes se sintieran bienvenidos, donde podrían construir unas comunidades fuertes de creyentes y que llevasen a Cristo a sus universidades. Esto cambió la forma en la que me involucré en el ministerio estudiantil. Tomé esta palabra de Dios de una forma literal y abrí mi hogar a los estudiantes, transformando la mesa de mi casa en un lugar de ministerio. Innumerables estudiantes han comido en esta mesa: se convirtió en un lugar de discipulado para tantos jóvenes.

En la mesa de mi hogar, los estudiantes que luchaban académicamente consiguieron ganar confianza en sí mismos y sacaron mejores notas. Alrededor de ella, Cristo se reveló a muchos estudiantes y les dio un propósito para vivir. En esta mesa se han restaurado relaciones rotas. Fue en esta mesa donde algunos estudiantes encontraron a sus parejas. Alrededor de esta mesa, los estudiantes han aprendido de Cristo. En mi mesa, los estudiantes han visto la fragilidad de nuestra humanidad y la suficiencia de la gracia de Dios para interactuar con mi esposa, nuestro hijo y conmigo mismo, adentrándome en la Palabra de Dios y permitiendo que la Palabra trajera grandes frutos a nuestras vidas. Siempre debemos permitir que la Palabra de Dios pase de nuestra cabeza a nuestro corazón, y de ahí a nuestras manos y pies: ahí experimentamos la transformación real.

Duncan Chiyani, Secretario Regional EPSA para la Región del Sur de África

Compartiendo la Palabra en el contexto del ministerio estudiantil

La Biblia ocupa un lugar central en el ministerio estudiantil. En torno a la Escritura Sagrada organizamos nuestra vida devocional, nuestras actividades de formación, nuestro diálogo con la universidad y nuestras iniciativas evangelísticas. Este alto valor que las Escrituras tienen para nosotros sirve de fundamento para tres pasos que llevo en consideración cuando expongo la Palabra en nuestros encuentros.

1er paso: el estudio serio del pasaje bíblico y el esfuerzo para aplicarlo de manera fresca y oportuna

Con frecuencia recibimos instrucción para hacer una lectura provechosa de las Escrituras. Aprendemos una variedad de métodos de estudio bíblico y a utilizar los muchos recursos auxiliares, lo que nos permite hacer un buen acercamiento al texto. Así, de los pasos iniciales del estudio devocional hasta la habilidad que algunos tienen de trabajar bien con las lenguas originales, tenemos el desafío de utilizar todo recurso que disponemos para hacer una buena y adecuada lectura del texto. Por otro lado, necesitamos encontrar los caminos que nos permitan aplicar las lecciones aprendidas de una manera fiel, oportuna y fresca a nuestra audiencia. Porque “toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Timoteo 3.16-17).

2º paso: apoyo de oración

La naturaleza de la tarea de la exposición bíblica implica un soporte permanente de oración, pues se trata de poner el corazón de todos los implicados en este proceso (los que ministran y los que oyen) ante la palabra del eterno Dios. Como una vez oí de un maestro, “la función de la exposición bíblica es consolar al abatido y desafiar al acomodado.” Nadie debe quedar indiferente ante la Palabra, ni quien expone, ni quien escucha. Como dijo el apóstol Pablo, “oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas. Oren para que lo proclame valerosamente, como debo hacerlo.” (Efesios 6.19-20)

3º paso: hacerse accesible para escuchar a los que nos oyen

Uno de los momentos especiales de aprendizaje, en la dinámica de exponer las Escrituras, es el momento en el que busco ser accesible para escuchar a los que me oyeron. Ver cómo entendieron el texto enseñado y cómo lo están aplicando en sus vidas, oír sus preguntas, sugerencias y cuestionamientos; eso ha enriquecido mucho mi proceso de aprendizaje continuo en el ministerio de exponer la Palabra. Debemos buscar estos momentos y aprender a escuchar de forma atenta, humilde, reverente y respetuosa a nuestros hermanos y hermanas que, recibiendo “el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo … se constituyeron en ejemplo para todos los creyentes”. (1 Tesalonicenses 1:6-7)

Son tres sencillos pasos que busco seguir en el ministerio de exponer la Palabra del Señor.

Ziel Machado, ex secretario regional de IFES América Latina

Marcapáginas de estudio bíblico para diferentes géneros en las Escrituras

En muchos estudios bíblicos ocurre lo siguiente: nos reunimos y leemos un texto bíblico. Después de un momento de silencio alguien saca su tema favorito, que puede tener una ligera relación con el texto, como la predestinación, el bautismo o la política global. Todos estos temas son importantes, pero se pierde el propósito de la reunión, es decir, compartir sobre un pasaje bíblico y dejar que Dios nos hable.

En la Asamblea Mundial de IFES 2015 en México descubrí el marcapáginas de estudio bíblico de InterVarsity/USA, que es una guía de estudio bíblico inductivo. De vuelta en Alemania lo traduje y adapté a nuestro contexto. Fue genial: los estudiantes se concentraban más y exploraban más el texto con ayuda del marcapáginas.

Con los evangelios funcionó muy bien, pero al estudiar otros tipos de textos bíblicos como los proféticos, poéticos o apocalípticos se hacía más difícil trabajar con el marcapáginas. Por ejemplo, daba problemas al intentar leer las leyes del Antiguo Testamento del mismo modo que los evangelios porque no podíamos simplemente aplicar las leyes directamente a nuestra vida. Algunos estudiantes preguntaban: “¿Por qué tengo que seguir a Jesús y no todas las leyes del Antiguo Testamento? ¿Si ambos están en la Biblia y vienen de Dios…? ¿Y qué pasa con los salmos que hablan de venganza? ¿No nos llama Cristo a amar a nuestros enemigos?”

Nos dimos cuenta de que necesitábamos diferentes tipos de preguntas para cada género literario de la Biblia. Cuando leemos narrativa observamos lo que dicen y hacen los diferentes personajes, cómo se desarrollan los acontecimientos y cómo Dios obra en medio de estos. Cuando leemos textos proféticos, la observación se trata más de preguntar qué problemas sociales, éticos o religiosos se están abordando. Los textos poéticos a menudo usan imágenes para transmitir el mensaje y por ello tenemos que prestarles la atención debida. Asimismo, las preguntas que nos hacemos para interpretar el texto serán diferentes según el tipo de texto bíblico.

Después de un tiempo desarrollamos unos marcapáginas de estudio bíblico para siete géneros diferentes: narrativa, epístolas, pasajes proféticos, textos poéticos, ley del Antiguo Testamento, literatura de sabiduría y literatura apocalíptica. Las preguntas que se ofrecen para el estudio bíblico corresponden a las características teológicas y literarias de cada tipo de texto. Se pueden encontrar aquí.

Hablando sobre estos marcapáginas, Markus Heide, Director de los ministerios estudiantiles de SMD, dijo: “Veo el valor que tienen cuando ayudan a los grupos estudiantiles a desvelar el tesoro de las Escrituras en lugar de escuchar solo lo que ya conocen. Veo el valor que tienen cuando ayudan a un cristiano a leer la Biblia con un amigo no cristiano y descubren cosas juntos, en lugar de que sea el cristiano explicándoselo todo al no cristiano”.

Fabian Mederacke, ex obrero regional de SMD Alemania
fmederacke@gmx.de

Un estudio bíblico que se multiplica en muchos

Cuando era estudiante tuve la oportunidad de asistir a un grupo de estudio bíblico además de nuestras reuniones semanales de FES. Nos reuníamos una vez a la semana durante el semestre. Llamamos al grupo “Los cirujanos bíblicos” porque queríamos diseccionar la Palabra, descubrirla y procesar estos descubrimientos en nuestra vida. No queríamos simplemente escuchar el resultado de un estudio realizado por otra persona, sino conectar nosotros con las Escrituras. Estos estudios me enseñaron a observar los pasajes bíblicos por medio de los ojos de diferentes personas, perspectivas y puntos de partida. Esto ha sido un gran regalo para mí al ir descubriendo a Dios y su Palabra.

Nuestra obrera de FES, Annette Arulrajah, conducia el grupo de los cirujanos de la Biblia. Por medio de esta experiencia aprendí a dirigir estudios bíblicos. Como estudiante me dedicaba principalmente a observar cómo Annette llevaba el grupo. No era algo difícil porque ella explicaba las razones por las que hacía ciertas cosas, ¡aunque tuviera que repetirlas cada semana! De esta forma estudiábamos libros de la Biblia y a la vez aprendíamos a conducir estudios. Aprendí de Annette que puedes tener un estudio bíblico tanto con una persona como con cien. Descubrí que conectar con la Palabra puede ser algo interesante, interactivo y vivo. Creo que lo más valioso que aprendí fue cómo dirigir un estudio bíblico de forma que los estudiantes aprendan a estudiar la Biblia por sí mismos y sean capacitados para conducir un estudio con otros.

Lo que me inspira a seguir conduciendo estudios bíblicos con otras personas es el deseo de que los estudiantes descubran por sí mismos quién es Dios por medio de su Palabra. Puesto que la Palabra está viva y todavía nos habla hoy en día, puede atravesar nuestro corazón y traernos de nuevo a Dios, si la dejamos. He visto a menudo a los estudiantes conmoverse tanto por la Palabra que se han abierto puertas para tener conversaciones profundas y han tomado nuevos pasos de fe. Para mí siempre es importante recordar que cuando actúo de mentor de un estudiante no lo hago con mis propias palabras sino con la Palabra de Dios.

Llevo once años dirigiendo estudios bíblicos y capacitando a otros para que lo hagan. ¡Doy gracias a Dios porque gracias a esto muchos estudiantes han empezado a conducir estudios bíblicos!

Beatrice Leong, beascuits@gmail.com
obrera de FES Malasia hasta 2018

Transformada por el profeta llorón – Cómo Dios utilizó a Jeremías para cambiar mi forma de orar

(Paula, Eurasia)

He de admitir que cuando me pidieron que intentara escribir sobre mi experiencia con el libro de Jeremías, me mostré reacia al principio… significaba que tendría que volver a enfrentarme a lo que fue un tiempo de crecimiento doloroso, ¡aunque fuera una lucha que mereció la pena al final!

El libro de Jeremías me acompañó mientras intentaba hacer frente a algunos recuerdos familiares difíciles y al daño intergeneracional. El llamado y la vida de Jeremías fueron diferentes a los míos, por supuesto, pero la historia de Jeremías y en especial su relación con Dios durante varias décadas me invitaron a aprender más del Dios viviente en estos “textos de desastre”.

Dios llamó a Jeremías cuando era joven y débil para que predicara a la rebelde Israel. Padeció lo que parecía ser un ministerio sin fruto, además de soledad, encarcelamiento y burlas. A pesar de su sufrimiento personal, Jeremías siguió adelante: en su relación con Dios, amando a su propio pueblo (aunque se desesperara con él) y sirviendo al Dios de esperanza incluso cuando no podía ver que la salvación fuera posible.

¿Cómo le hablas a Dios cuando las estructuras normales de la familiaridad y la supervivencia se abren, se arrancan y demuestran ser simplemente paja? ¿Qué palabras puedes utilizar cuando llegas a ese punto de desesperación?

Las descripciones poéticas que hace Jeremías de Dios (por ej. 2:13, 2:32, 18:6, 50:44) y sus quejas incontroladas, honestas y hasta groseras a Dios (sus “confesiones” en los capítulos 11-20) fueron como un abrelatas: me abrieron a mi propio dolor y me permitieron ser totalmente honesta a la hora de poner mi experiencia delante de Dios con palabras que no me había atrevido a usar antes en oración. Quizás por mi reserva británica me había contenido o quizás simplemente no quería enfrentarme a algunas de esas luchas de las que Dios quiere salvarnos.

Necesitaba aprender el lenguaje del lamento, más allá de la alabanza y la petición, para conectar con Dios en medio de la realidad del dolor y la lucha. Necesitaba sentir la tranquilidad de que el Dios con el que me encontré en Jeremías (firme, que no se siente amenazado cuando su pueblo se enfada con Él) es el mismo Dios que trajo esperanza y transformación a su pueblo en Cristo. Comencé a pedirle a Dios que fuera para mí lo que Él dice ser.

La amarga experiencia de Jeremías con su pueblo y su lucha con (no contra) Dios me enseñó a llorar los errores pasados de mi familia. Pude llorar lo que se había perdido y sentir dolor por la injusticia, y no dejar que el orden de las cosas pasadas siguiera igual, por lo menos en mi corazón. El libro de Jeremías nos enseña que como creyentes podemos apelar a un Dios que es capaz de transformar el corazón de la gente; el Dios viviente puede hacer algo nuevo de la nada, traer arrepentimiento en medio de la rebelión, crear una vida recta tras el arrepentimiento.

 Lecturas adicionales:
Walter Brueggemann, La imaginación profética.
Eugene H. Peterson, Correr con los caballos. La búsqueda de una vida mejor.

Adentrarnos en la historia de Dios

Necesitamos las Escrituras completas para nuestro caminar con Dios. Unos versículos breves seleccionados pueden ser valiosos e importantes, pero estos pasajes sueltos no pueden sustituir el panorama general. De forma muy pertinente, Dietrich Bonhoeffer nos invita a adentrarnos en la historia de Dios y a encontrarnos con Él en la realidad de su relación con este mundo, que va mucho más allá de nuestras vidas como individuos.

El siguiente texto está sacado de un libro de Bonhoeffer: Vida en comunidad. Dietrich Bonhoeffer fue un teólogo alemán de mediados del siglo XX, que fundó un seminario teológico basado en una vida comunitaria y que participaba activamente en el movimiento de resistencia a los nazis.

Así, la lectura continua de la Biblia obliga a todos los que quieran entender, a aproximarse donde Dios ha actuado una vez por todas en favor de la salvación de los hombres, y dejarse encontrar allí por él. Es precisamente en la lectura durante el culto cuando los libros históricos de la Biblia adquieren para nosotros un aspecto absolutamente nuevo. Tomamos parte ahí en los acontecimientos llevados a cabo antaño por nuestra salvación; nos olvidamos de nosotros mismos y entramos con el pueblo en la tierra prometida, atravesando el mar Rojo, el desierto, el Jordán; con Israel caemos en la duda y en la incredulidad, y por medio del castigo y la penitencia recibimos de nuevo el socorro y la fidelidad de Dios; y todo esto no son ensueños, sino una realidad sagrada y divina. Somos arrancados de nuestra propia existencia e introducidos en el corazón de la historia que Dios escribe en la tierra. Ahí es donde Dios ha obrado en nosotros y ahí es donde sigue obrando: en nuestras miserias y pecados mediante su ira y su gracia. Lo importante no es que Dios sea espectador compasivo de nuestra existencia presente, sino que nosotros seamos oyentes atentos y activos de su actuación en la historia sagrada, en la historia de Cristo sobre la tierra […]
 
Se produce por tanto un cambio radical. Comprendemos que no es en nuestra vida donde tiene que revelarse la ayuda y la presencia de Dios, sino que se reveló definitivamente en favor nuestro en la vida de Jesucristo. Efectivamente, es más importante para nosotros saber lo que Dios realizó en Israel y en su Hijo Jesucristo que atormentarnos por descubrir lo que Dios quiere de nosotros hoy. La muerte de Jesucristo es más importante que mi propia muerte, y su resurrección de entre los muertos es el único fundamento de la esperanza de mi resurrección en el último día. Nuestra salvación está «fuera de nosotros» (extra nos), yo no la encuentro en los acontecimientos de mi propia vida sino únicamente en la historia de Jesucristo. Sólo aquel que se deja encontrar en Jesucristo, en su encarnación, en su cruz y en su resurrección, está en Dios, y Dios en él.

Dietrich Bonhoeffer, Vida en comunidad. Traducido por Francisco Tejeda. Salamanca : Ediciones Siguéme 2003, 46-47.

Orando la Palabra

Esto no es un artículo, sino una invitación a orar…

Una invitación a la oración personal
Durante una época de mi vida marcada por muchas luchas, preguntas e incertezas, los salmos 42 y 43 fueron muy valiosos para mí. Estos salmos (estrechamente vinculados por el coro que se va repitiendo) me ayudaron a poner en oración tanto mis preguntas como mi confianza.

Lee Salmos 42 y 43 lentamente y en actitud de oración.

Vuelve a leer el pasaje. ¿Qué versículos se adecúan más a tu vida? Quédate con ellos. Deja que te guíen en tu oración. Algunos ejemplos:

_v. 2 “Tengo sed de Dios, del Dios de la vida” – En todo el salmo encontramos un hambre profundo de Dios. ¿Qué estás buscando? ¿Cuán grande es tu sed por Él y cómo puedes orar por tu sed de Dios?

_v. 9 “Y le digo a Dios, a mi Roca: ¿Por qué me has olvidado?” – ¡Qué confesión de fe justo después de una pregunta tan difícil! El salmista confiesa que Dios es su Roca, el fundamento de su vida. Al mismo tiempo, ora sus preguntas y clama su dolor. ¿Quién es Dios para ti? ¿Cómo puedes orar por la tensión entre tu fe y tus preguntas?
Y así sucesivamente.

A lo mejor quieres acabar tu tiempo de oración escribiendo un versículo de esta oración que tenga que ver especialmente contigo. Deja que las palabras de las Escrituras se conviertan en tu oración en las próximas semanas y meses.

Una invitación a la oración comunitaria
Recientemente, el equipo del programa para la Asamblea Mundial 2019 se reunió para seguir organizando el evento. Uno de los pasajes bíblicos que se estudiará durante la Asamblea Mundial se encuentra en Hechos 4: una oración pronunciada por la iglesia primitiva cuando tenía que enfrentarse a amenazas y presiones. Martin Haizmann, el director de la conferencia, lideró el tiempo de oración por la Asamblea Mundial de la siguiente manera. Fue una experiencia muy interesante. Les invito a que dejen que esta oración los guíe en un tiempo comunitario de oración por el ministerio estudiantil en su contexto.

Lean Hechos 4:23-31 en voz alta. Dejen un tiempo de silencio para que todos puedan volver a leer el pasaje. Empiecen un tiempo de oración comunitaria inspirada por esta oración de las Escrituras.

Vuelvan a leer Hechos 4:23-31 Dejen un tiempo para que todos reflexionen en silencio y anoten cómo (a la luz de esta oración bíblica) quieren orar por el ministerio estudiantil en su contexto específico. También podrían colgar carteles y escribir en ellos estas peticiones de oración para que estén visibles para todos. Pasen más tiempo de oración comunitaria para poner estas peticiones de oración en las manos de Dios.

Orando la Palabra No solo nos invitan a orar las oraciones de las Escrituras, sino toda la Biblia. A medida que leemos y estudiamos la Palabra de Dios, somos invitados a responder en oración, con nuestras oraciones de asombro y adoración, así como con nuestras preguntas, dolor, compromisos, confesiones… La Palabra de Dios nos invita a una conversación honesta con el Dios Vivo.

Sabine Kalthoff
Secretaria de IFES para el Compromiso con las Escrituras

Reflexiones sobre el Compromiso con las Escrituras en nuestras oraciones

“Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan” (Salmos 119:2). Las Escrituras nos invitan a “buscarlo” y, con ello, nos invitan a orar, pues esta es la esencia de la oración.

Hace muchos años, alguien comentó que deberíamos “orar la Palabra”. Estar de acuerdo con lo que Dios ya había dicho respecto a ciertos temas por los que estaba orando (decisiones, miedos, finanzas, etc.), me pareció lógico. Mientras reflexionaba sobre cómo las oraciones han ido desarrollándose en mi entorno, estas palabras volvieron a mi memoria. Muchas personas parecen haber desarrollado un nuevo lenguaje y postura en sus oraciones. Ciertas palabras parecen más poderosas que otras y caminar de un lado para otro, reivindicar terreno y echar demonios se han convertido en el centro de las oraciones. ¿Es orar la Palabra un mandamiento o una mera sugerencia?

Los cristianos a menudo definen la oración como una forma de comunicarse con Dios, sugiriendo con ello que no solo hablamos con Dios, sino que Dios también habla con nosotros. Por este motivo, no nos debería sorprender que la Biblia, como Palabra de Dios, sea especialmente pertinente para esta comunicación.

A medida que examinamos las Escrituras, somos más conscientes de la voz de Dios y podemos responderle según su revelación. Es a través de su Palabra que podemos conocer a Dios y responder con alabanza, amor y confianza. A medida que esta relación va creciendo, se forja una verdadera amistad y crecemos en el entendimiento del corazón de Aquel a quien oramos. Ello nos ayuda a orar con confianza según la voluntad de Dios. Una vez empezamos a conversar con Dios, podemos entrar en sus deseos para nosotros y ver con más claridad cómo encajamos dentro de su plan.

En mis años de adolescencia y como nueva creyente, a menudo me preguntaba qué lugar ocupaba yo en el plan de Dios. En mis oraciones, le preguntaba a Dios qué don me había dado. Recuerdo decir que todo lo que hacía era ayudar: en la escuela dominical, en las actividades deportivas, cantando y en otras áreas de la vida eclesial. Mientras estaba haciendo un estudio bíblico me di cuenta de que cuando ayudaba, ¡estaba usando mi don! Sentí un gran gozo. Desde entonces, a menudo he experimentado que, cuando oro, Dios me guía por las Escrituras para darme seguridad.

La palabra de Dios puede moldear nuestras oraciones de muchas maneras: invitándonos a buscar a Dios, profundizando nuestra relación con Dios, guiándonos en el contenido de nuestras oraciones, revelándonos el pecado para que podamos hacerle frente y despejar el canal de comunicación con Dios, clarificando nuestros pensamientos, dando dirección, revelando la verdad…

No hay duda de que el compromiso con la Palabra hace posible la oración y de que la oración nos lleva de nuevo a las Escrituras.

Cheryl Jessemy, ceejessemy@gmail.com
Obrera de ISCF Grenada y coordinadora regional de oración para el Caribe