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Transformada por el profeta llorón – Cómo Dios utilizó a Jeremías para cambiar mi forma de orar

(Paula, Eurasia)

He de admitir que cuando me pidieron que intentara escribir sobre mi experiencia con el libro de Jeremías, me mostré reacia al principio… significaba que tendría que volver a enfrentarme a lo que fue un tiempo de crecimiento doloroso, ¡aunque fuera una lucha que mereció la pena al final!

El libro de Jeremías me acompañó mientras intentaba hacer frente a algunos recuerdos familiares difíciles y al daño intergeneracional. El llamado y la vida de Jeremías fueron diferentes a los míos, por supuesto, pero la historia de Jeremías y en especial su relación con Dios durante varias décadas me invitaron a aprender más del Dios viviente en estos “textos de desastre”.

Dios llamó a Jeremías cuando era joven y débil para que predicara a la rebelde Israel. Padeció lo que parecía ser un ministerio sin fruto, además de soledad, encarcelamiento y burlas. A pesar de su sufrimiento personal, Jeremías siguió adelante: en su relación con Dios, amando a su propio pueblo (aunque se desesperara con él) y sirviendo al Dios de esperanza incluso cuando no podía ver que la salvación fuera posible.

¿Cómo le hablas a Dios cuando las estructuras normales de la familiaridad y la supervivencia se abren, se arrancan y demuestran ser simplemente paja? ¿Qué palabras puedes utilizar cuando llegas a ese punto de desesperación?

Las descripciones poéticas que hace Jeremías de Dios (por ej. 2:13, 2:32, 18:6, 50:44) y sus quejas incontroladas, honestas y hasta groseras a Dios (sus “confesiones” en los capítulos 11-20) fueron como un abrelatas: me abrieron a mi propio dolor y me permitieron ser totalmente honesta a la hora de poner mi experiencia delante de Dios con palabras que no me había atrevido a usar antes en oración. Quizás por mi reserva británica me había contenido o quizás simplemente no quería enfrentarme a algunas de esas luchas de las que Dios quiere salvarnos.

Necesitaba aprender el lenguaje del lamento, más allá de la alabanza y la petición, para conectar con Dios en medio de la realidad del dolor y la lucha. Necesitaba sentir la tranquilidad de que el Dios con el que me encontré en Jeremías (firme, que no se siente amenazado cuando su pueblo se enfada con Él) es el mismo Dios que trajo esperanza y transformación a su pueblo en Cristo. Comencé a pedirle a Dios que fuera para mí lo que Él dice ser.

La amarga experiencia de Jeremías con su pueblo y su lucha con (no contra) Dios me enseñó a llorar los errores pasados de mi familia. Pude llorar lo que se había perdido y sentir dolor por la injusticia, y no dejar que el orden de las cosas pasadas siguiera igual, por lo menos en mi corazón. El libro de Jeremías nos enseña que como creyentes podemos apelar a un Dios que es capaz de transformar el corazón de la gente; el Dios viviente puede hacer algo nuevo de la nada, traer arrepentimiento en medio de la rebelión, crear una vida recta tras el arrepentimiento.

 Lecturas adicionales:
Walter Brueggemann, La imaginación profética.
Eugene H. Peterson, Correr con los caballos. La búsqueda de una vida mejor.

“Soy un siervo de la luz que no se apaga”

(Escrito por David Bahena, Secretario Regional IFES América Latina)

David BahenaTuve el privilegio de conocer a Jesús cuando tenía 16 años. Hubo un cambio radical en mi vida, apareció un gozo y un propósito de vida. Al mismo tiempo, me sobrevino un hambre por leer las Escrituras, ahí empezó mi peregrinaje con ella.

En COMPA me enseñaron a estudiar la Palabra, compartirla y contextualizarla. Soy parte de una generación que creció con el método inductivo, participando en talleres con Ada Lum. Samuel Escobar en “Así leo la Biblia” lo describe de esta manera: “aprender a observar con precisión el texto, interpretar su mensaje, y aplicarlo a la vida personal”. Luego llegó la etapa de compartir las Escrituras con compañeros de la universidad. No había mayor gozo que ver a mis compañeros descubriendo a Jesús en estos grupos pequeños y siendo transformados por la Palabra. Así mismo, por nuestra realidad en América Latina, fuimos enseñados a relacionarla con nuestro contexto. La Palabra que es pertinente para el ámbito académico, para la realidad social, política y económica de nuestro país.

Tiempos después sirviendo como obrero estudiantil enfrentamos una etapa de sequedad y renovación. Los obreros, al preparar tantos talleres, predicaciones y estudios bíblicos, corremos el riesgo de convertir las Escrituras en un instrumento de trabajo. Leemos y estudiamos pero ya no arde nuestro corazón. Fue así que después de tres años como Secretario General comenté con Douglas Stewart: no tengo ganas de leer las Escrituras, ni de orar, no entiendo que me está pasando. Dios abrió un nuevo camino de espiritualidad y renovación centrada en la Palabra. Este nuevo acercamiento apuntaban a la meditación, la oración y el retiro. Un tiempo para aprender a orar con la Palabra, y el Espíritu, poco a poco, me fue transformado y renovando.

La Palabra también ha definido mi mandato/vocación de vida. En el verano del 2003, en Cedar Campus, mientras Dios restauraba nuestro matrimonio, nos invitaba para cultivar una espiritualidad humilde, enraizados en la Palabra y en el poder del Espíritu (Mateo 12:18-21). Luego años después Dios reconstruyó mi sentido de identidad, me despojó del ropaje de obrero y me invitó a volver a casa para cultivar una espiritualidad que nos hace mejores padres, amigos y ciudadanos (Juan 4:46-54). De la misma manera el año pasado, en Pasadena, Dios proveyó descanso y renovación, fuimos invitados a cultivar una espiritualidad que florece y perdura aún en medio de las adversidades y del desierto (1 Pedro 1:3-5). Así Dios nos llama para acompañar a una generación de líderes emergentes para facilitar el encuentro con el Señor centrado en la Palabra, modelando un liderazgo humilde y transparente, fortaleciendo las relaciones básicas de la vida y la familia, y perseverando aun en contextos de adversidad.

David Bahena
David sirve a IFES como Secretario Regional para América Latina.

Invitado a la misión de Dios

“Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo.
(…) Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.”

Juan 17:18; 20:21

Estos dos versículos me cambiaron la vida. Ocurrió cuando me uní al grupo estudiantil de ABUB Brasil, en mi primer día en la universidad de Sao Paulo. Acababa de empezar mis estudios en ingeniería agronómica.

Ya era creyente. En realidad, tuve el enorme privilegio de criarme en una familia cuya fe me llevó a amar al Señor a través de las Escrituras. Durante toda mi infancia y mi adolescencia, recuerdo bien la tradición familiar de leer la Biblia y orar juntos antes de irnos a dormir. Mi padre ha sido pastor durante más de cincuenta años. En cuanto fui capaz de leer me pedía que leyera la Biblia en las visitas pastorales habituales que hacía a las familias.

Pero al ir a la universidad en otra ciudad, alejado de mi familia y con tan solo 17 años de edad, me vi expuesto a unos retos enormes. En esta situación el grupo estudiantil de ABUB Brasil se convirtió en el lugar donde creció mi fe y dónde podía conectar con la misión; especialmente con la misión de Dios en mi contexto. Y junto a mis hermanos y hermanas, crecí en el amor por nuestro Señor.

Las verdades esenciales empezaron a crecer y arraigarse en mi vida, despacio pero sin detenerse. En primer lugar, Dios es el origen de nuestra misión. Es Su misión y tenemos el gran privilegio de participar en ella. Esto me tocó de una forma muy profunda y pude comprender que Jesús había sido enviado a este mundo y que Él nos envía a nosotros, estableciendo su propia misión como nuestro modelo a seguir. En segundo lugar, para comprender lo que Dios quiere de nosotros, necesitamos profundizar y tener un encuentro redentor con Jesús, a través de las Escrituras. En tercer lugar, obedecer a Dios implica ser enviados por Él a fin de conectar, a todos los niveles, con el mundo que nos rodea, con nuestro propio contexto, con la gente y con los retos que afrontamos a diario en nuestra realidad.

Dios es el centro y el origen de la misión. Jesús es tanto nuestro Salvador como nuestro ejemplo en la misión, mostrándonos una misión que conecta en profundidad con las personas y el contexto que nos rodea. Estas pequeñas, pero profundas enseñanzas, han sido importantes en mi vida, así como la obediencia en la misión a lo largo de estos años.

Ricardo Borges, Ricardo.Borges(at)ifesworld.org
Secretario Asociado para el Compromiso con las Escrituras.

Compromiso con las Escrituras: un vivero para formadores

A lo largo de los últimos tres años he participado en una Formación para el Compromiso con las Escrituras. La idea fue invertir en jóvenes que en el futuro invertirán en los demás en el largo plazo. El propósito no era establecer un programa específico para el Compromiso con las Escrituras, sino formar a hombres y mujeres que fueran capaces de traducir lo que han aprendido a sus propios contextos.

Diez de nosotros, procedentes de distintos países francofónos de África, participamos en esta formación. La formación se dividió en tres sesiones celebradas entre los años 2015 y 2017, en Togo, Guinea-Conakry y Mali, respectivamente. Dichas sesiones fueron clave para ayudarnos a aprehender el concepto del Compromiso con las Escrituras y mejorar la forma en la que nos acercamos a la Biblia. Entre sesiones teníamos tareas, tales como estudiar el Evangelio de Juan, leer un libro de relevancia teológica, escribir preguntas para los estudios bíblicos, entrevistar a nuestros amigos para conocer cómo perciben la Biblia.

Para mí, uno de los temas más importantes de los que tratamos fue sobre las creencias que tenemos acerca de la Palabra de Dios. Por dos razones fundamentales: en primer lugar, este tema nos permite repasar lo que decimos acerca de la Palabra de Dios, para asegurarnos que nuestras creencias no son solo frases abstractas, sino que tienen un significado real. En segundo lugar, nos permite establecer una buena base para conectar con Dios a través de su Palabra. Creo que es absolutamente esencial que todas las personas tengan las creencias correctas en lo concerniente a la Palabra de Dios. Esto conlleva que no tendríamos que perseguir constantemente a la gente, preguntándoles si están meditando a diario, porque ya lo estarían haciendo.

Estas sesiones de formación han impactado mi ministerio y mi vida. En términos del ministerio, he mejorado la forma en la que planteo preguntas acerca de pasajes bíblicos para crear contextos. He creado un grupo de apoyo para mi ministerio y mi grupo de jóvenes (para necesidades económicas, materiales y espirituales), en los que invierto. Siguiendo con el grupo de jóvenes, quiero encuestar a los estudiantes para descubrir cómo podemos llevarles la forma de pensar de Dios a la luz de la Biblia.

En mi vida personal, he cambiado la forma en la que interactúo con Dios a través de su Palabra. Ahora siempre intento crear un puente entre mi conocimiento bíblico y mi vida cotidiana. Me he retado a compartir siempre los descubrimientos que hago en la Palabra de Dios con los demás, todas y cada una de las veces que tenga la oportunidad.

Salimou Traoré,
es profesor de escuela secundaria y es el líder del departamento de estudios bíblicos en el movimiento GBEE de Mali. trasa_86(at)yahoo.fr

Mi vida es un proyecto de Dios

(escrito por Daniel Bourdanné, Secretario General IFES)

«Tú creaste mis entrañas;
me formaste en el vientre de mi madre.
¡Te alabo porque soy una creación admirable!
¡Tus obras son maravillosas,
y esto lo sé muy bien!
Mis huesos no te fueron desconocidos
cuando en lo más recóndito era yo formado,
cuando en lo más profundo de la tierra
era yo entretejido.
Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación:

todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando,
aunque no existía uno solo de ellos

Salmo 139:13-16

En 1982, era un estudiante en la Universidad de Lomé en el Togo. El curso era muy difícil (solo un 7% u 8% de los estudiantes conseguían aprobar los exámenes de fin de curso). Para mí, además se trataba de un tiempo de crisis personal: ¿Qué debía hacer con mi vida? ¿Cuál era el propósito de mi vida? Tenía grandes sueños. Uno de ellos era convertirme en profesor universitario y recibir una cátedra antes de cumplir los 32. Pero mis «grandes sueños» fueron interrumpidos por una guerra civil en mi país, por lo que tuve que pasar dos años sin estudiar. Incluso cuando volví a estudiar de nuevo, aún me acechaba la pregunta: «¿Por qué permitió Dios que mis estudios fueran interrumpidos? De hecho, a pesar de mi fe en Dios, mis planes de futuro siempre se habían centrado en mí mismo.

Un día, recibí un mensaje de una hermana y amiga. Ambos pertenecíamos al CU y solíamos compartir y orar juntos de vez en cuando. Ese día, me escribió una carta para animarme que contenía estas palabras del salmo 139.

BildDanielkleinEvidentemente, yo ya había leído este pasaje antes pero, ese día, las palabras cobraron un nuevo sentido para mí. Mientras leía estos versículos, primero sentí como si me hubiera quedado congelado, sin poder moverme, como si acabara de descubrir algo muy importante. Al fin, un río de sentido, comprensión y significado empezó a manar del pasaje. Fue una revelación abrumadora para mí y que cambiaría el curso y el sentido de mi vida. ¡Al fin! Dios me había iluminado; había abierto los ojos de mi corazón frente al verdadero sentido de mi vida.

Yo no soy ni el producto del azar ni la expresión de la vanidad de la vida. ¡Soy mucho más! Soy individualmente amado por Dios, por el Dios infinito. Al ser creado a su imagen, reflejo su belleza a pesar de la fealdad que las marcas de los mordiscos del pecado han dejado en mí. Mi vida es un proyecto de Dios, un proyecto grande y bueno a los ojos de Dios, aunque yo no me hubiera dado cuenta de ello hasta entonces. Antes, estaba haciendo mis propios planes; soñaba en convertirme en alguien importante sin tener en cuenta a Dios.

Este pasaje era, además, una invitación clara y específica de Dios para que me pusiera completamente a su servicio. Si Dios me conoce de manera tan absoluta, si mi vida es su proyecto, ¿no es Él el mejor guía para mi presente y mi futuro, que Él va desplegando? Sentí que este era un pasaje de llamado y consagración a Dios y aún es una fuente de ánimo para mí a día de hoy. Cuando me encuentro ante los dilemas de la vida, este pasaje me recuerda que tengo que dirigir mi mirada a mi creador para ser guiado en el camino correcto. Él es quien va desplegando nuestras vidas.  Este pasaje procedente de los Salmos me envuelve una y otra vez. Sea Dios alabado por su palabra viviente y dadora de vida.

Daniel Bourdanné, daniel.bourdanne(at)ifesworld.org

Un Camino con el Padre Nuestro

(escrito por Savithri Sumanthiran, Secretaria Regional para el Sur de Asia)

“பரலோகத்தில் இருக்கிற எங்கள் பிதாவே” fue la primera oración cristiana que aprendí en mi vida. No sé si mi memoria me falla, pero según lo recuerdo, ¡aprendí el Padre Nuestro primero en tamil en un libro Lady Bird! Desde entonces, el Padre Nuestro siempre ha sido uno de mis pasajes preferidos.

Moldeando una relación de intimidad con Dios…

En mis primeros años, esta oración estableció una rutina de oración para mí. Sin hacer preguntas, sin demandar respuestas. Cómo niña, sencillamente la recitaba. Según fui creciendo, esta oración se convirtió en el pilar de mi vida de oración: el lugar donde tenía conversaciones y discusiones con Dios; la plataforma desde la cual podría orar en momentos en los que Dios parece distante y la oración se torna imposible.

Moldeando el carácter en la presencia de Dios…

En mi adolescencia, luché por primera vez con una de las frases de esta oración. Había experimentado dolor a nivel personal, que culminó al verme confrontada por un mundo que se había vuelto inseguro de repente. Luché para comprender lo que significa orar “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”. ¿A qué se referían estas “deudas”? ¿Quiénes son el “nosotros” de esta oración? ¿Debía perdonar solo a los demás cristianos o tenía que perdonar también a los “otros” que eran violentos conmigo y con mi comunidad? Emprendí el camino de aprender lo que significa perdonar, tomando yo los primeros pasos. Según empecé a comprender la libertad de hablar con una misma, pude decirme a mí misma: “Estaba equivocada, necesito decir ‘lo siento, por favor perdóname’”. Y adentrarme en el temible proceso de encontrarme con la persona a la que ofendí o que me ofendió. Este camino continúa.

Moldeando la visión del mundo en la presencia de Dios…

Unos años más tarde, orar esta oración me llevó a la idea de que Jesús nos está diciendo de algún modo que quiere que venga Su Reino, que se haga Su voluntad, no solo en un lugar en el futuro, sino aquí, en la tierra. Hasta este momento, había internalizado esta frase en el sentido de que Jesús desea la santidad en mi vida personal. ¡Y así empezó otro camino para comprender a Jesús y su misión! Ahora mismo estoy intentando comprender por qué esta oración está en plural Padre “nuestro”; “Danos” hoy nuestro pan cotidiano; “Perdónanos” “nuestras” deudas…; no “nos” dejes caer en tentación; “líbranos” del maligno…

Mateo 6: 9 – 13

Ustedes deben orar así:

“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre,
venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.”Savithri

Para mí este pasaje es:

  • Mi refugio, un lugar en el que ser abierta y estar en intimidad con el Señor;
  • El sitio donde estoy incómoda, un lugar en el que traigo mis preguntas y retos del mundo real.
  • El espacio en el que aprendo teología, un lugar que me invita a entrar en el mundo de Jesús; me invita a tener conversaciones con otros creyentes; y leer lo que otros han escrito.

Savithri Sumanthiran, Savithri.Sumanthiran(at)ifesworld.org

Una palabra de ánimo

(Escrito por Martin Haizmann, Secretario General Asociado de IFES)

…  pero los que confían en él renovarán sus fuerzas. volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”. (Isaías 40:31)

Una palabra de Dios para su pueblo en la historia
Los israelitas llevan unos cincuenta años en el exilio en Babilonia. Han sido conquistados y deportados y lo han perdido todo: la tierra, el templo… Y ahora Dios anuncia por medio de su profeta: Yo me pondré en acción y les sacaré del cautiverio. Pero el mensaje es recibido con escepticismo: ¿Nuestro Dios es capaz de rescatarnos? ¿No han demostrado los dioses babilonios ser más poderosos? Y si es capaz de hacerlo, ¿está interesado en ayudarnos? ¿Por qué no intervino cuando nos conquistaron los babilonios? Después de todo lo que hemos pasado, ¿realmente se preocupa por nosotros (ver el vers. 27)?

Isaías 40 es una declaración del poder de Dios: ¡Sí, ÉL puede! Y también, Sí, a ÉL le importa muchísimo su pueblo. Dios invita a todos a perseverar y a seguir confiando. Así como se preocupa por su pan diario, promete darles la fuerza diaria que necesitan para enfrentarse a la vida, para que no pierdan la esperanza ni se desanimen.

Una palabra de parte de Dios para mi caminar personal
A lo largo de mi vida Dios me ha hablado una y otra vez por medio de esta palabra en Isaías 40:31, a menudo de forma inesperada. Me dieron este versículo en mi confirmación a los 14 años. Desde entonces ha sido como un hilo rojo que Dios ha ido entretejiendo en mi vida, mostrándome que mi vida no sólo depende de mis propios planes y decisiones, de mis logros o fracasos. Hay un Dios que es más grande que yo. Él escribe el guión de mi vida.

Pongo dos ejemplos:
_Entregué mi tesis de fin de carrera cuando estudiaba Ingeniería, después de haber estado trabajando en ella durante un año. Estaba a punto de casarme e iba a empezar a trabajar con SMD Alemania unas semanas después. Pero mi supervisor me escribió y me dijo: “Has cometido un error… tendrás que reescribir una gran parte de la tesis”. Estaba deshecho. Esa tarde fui a la reunión de nuestro grupo estudiantil y terminó con un pensamiento basado en Isaías 40:31. Lo sentí como una palabra personal de Dios para mí, como su invitación a seguir confiando. Su palabra me aseguró: no te fallaré. Unos días después pude demostrar que yo no había cometido ningún error, sino que había sido mi supervisor. Así que pudimos celebrar la boda sin problemas y pude empezar a servir con SMD.

_Después de cinco años como obrero me pidieron ser el coordinador nacional de los ministerios estudiantiles de SMD. ¡Era un gran reto! Yo era el obrero más joven del equipo y en caso de aceptar el puesto tendría que trasladar a mi familia a una parte de Alemania que no conocíamos, dejar a la familia atrás a menudo para viajar y arriesgarme a no poder desarrollar nunca mi carrera como ingeniero. Me venían tantas dudas y preguntas y era difícil averiguar si era el plan y el llamado de Dios para nosotros. Con “temor y temblor” aceptamos. Justo después de realizar la entrevista con el comité de SMD me ofrecieron un contrato de cinco años y después escuché una exposición bíblica sobre Isaías 40:31. De nuevo Dios me estaba asegurando que más allá de mis propios pensamientos, ÉL me estaba guiando en SUS caminos.

Martin Haizmann, Martin.haizmann(at)ifesworld.org

El compromiso con las Escrituras desde una nueva perspectiva

Mi experiencia con las Escrituras está ligada al contexto cristiano de mi país. En algunas iglesias se nos enseña que somos pecadores perdonados y por lo tanto estamos en deuda con Dios. Al tener esta visión de Dios, entendía su Palabra desde esta perspectiva. En aquel tiempo me sentía atraído a la Biblia pero a la vez me sentía atado porque mi comportamiento venía motivado por el miedo a ofender al que había muerto por mí. Caminaba con temor.

Todo empezó a cambiar durante un retiro para personas que trabajan para promover el compromiso con las Escrituras Al escuchar las exposiciones sobre el Evangelio de Juan me chocó la relación real y tangible que se describe en este libro. Esa experiencia me ayudó a darme cuenta de que en realidad el Jesús de la Biblia está vivo hoy en día, igual que cuando caminaba por la Tierra. Desde entonces he orado lo mismo que oraba Pablo cuando decía que su único objetivo era conocer a Cristo (Filipenses 3: 7-14).

BurundiretraitekleinEn abril de este año, UGBB (Unión de Grupos Bíblicos de Burundi) tuvo un retiro sobre el compromiso con las Escrituras, al que asistieron unas 70 personas. El objetivo era replantearse la forma en la que estudiamos la Biblia, pero también presentar una perspectiva relacional del compromiso con las Escrituras. Desde el primer día nos dimos cuenta de que al estudiar la Biblia los estudiantes estaban acostumbrados a responder a una lista de preguntas y para muchos de ellos un estudio bíblico era principalmente un ejercicio en el que tenían que “buscar las respuestas correctas”. Simplemente no sabían qué hacer cuando se encontraban delante de un texto durante hora y media, sin ninguna pregunta de referencia.

Sin embargo, este reto se convirtió en una oportunidad de enseñarles el compromiso con las Escrituras desde una nueva perspectiva. Después de mostrarles un pequeño vídeo a los participantes que hacía una comparación entre la meditación sobre la Palabra y el acto de comer, los invitamos a conocer y a descubrir a Jesucristo por medio de su Palabra. Para ayudarlos en esta tarea, presentamos una exposición bíblica sobre el mismo texto que les había costado entender durante su tiempo personal de reflexión.

Los testimonios después del retiro fueron emocionantes: algunos estudiantes escribieron cartas que describían la forma en la que veían a Jesús, otros se arrepintieron porque no confiaban en el Señor en su vida diaria, etc.

Queremos seguir ayudando a los estudiantes a desarrollar su relación con el Señor por medio de su Palabra. Pedimos al Señor que nos dé una buena estrategia para ayudar a los estudiantes a amar, estudiar, vivir y compartir su Palabra.

Roland CUBAHIRO, obrero de GBU Burundi
bukuja(at)gmail.com

Sorprendida por Jesús

Yo solía creer que Biblia era un libro antiguo que nadie leía. Pero entonces en octubre de 2012 conocí a José, un graduado cristiano, y nos hicimos buenos amigos. Un día comenzamos a hablar sobre la Biblia. Para mí era un tema muy sensible y yo pensaba que para tener una buena relación con la gente había que evitar hablar de política y religión.

Entonces José me invitó a un estudio bíblico de COMPA. Después de asistir tenía más preguntas y dudas que antes. José me había regalado una Biblia pero no sabía cómo leerla, así que le pedí que me enseñara. Accedió y la semana siguiente tuvimos nuestro primer estudio bíblico oficial.

BiblestudyMexicoEl sistema que utilizaba COMPA México para estudiar la Biblia era parecido a la técnica de estudio que utilizaba yo en Ciencias y esto me resultó atractivo. Me sorprendí al darme cuenta de que era posible acercarse a la Biblia de forma racional.

Me sorprendió aún más la persona de Jesús. Descubrí una nueva cara de Jesús; conocí a un Jesús diferente. Antes pensaba que Jesús era una persona inteligente entre muchas que formaba parte de nuestra historia, la persona más inteligente de su tiempo. Pero no sabía que tenía un gran corazón lleno de amor. Antes pensaba que Jesús era sólo un ser humano, pero descubrí que era Dios.

Juan 1 fue especialmente importante para mí. Cuando leí este pasaje me quede confundida: ¿Cómo puede Jesús ser Dios? ¿Cómo puede ser una persona como yo y a la vez 100% Dios? Estas preguntas me llevaron a querer investigar más.

Al ir conociendo más a Jesús por medio de otras historias bíblicas empecé a entender más. Mi visión del mundo cambió y empecé a creer en un Dios personal. Fui consciente de mi pecado y de la oscuridad que había en mí. Y lo que es más importante: conocí el amor de Dios por medio de la gracia y la esperanza que nos da en Jesús.

Soy una persona de ciencias y antes de creerme algo tengo que estar segura de ello. Si alguien me hubiera mostrado un milagro, creo que no me lo habría creído. Pero me encanta leer y me encantan las palabras. Jesús entró en mi vida por medio de su Palabra. Descubrí que todas las pruebas necesarias para creer en Jesús están en la Biblia, la Palabra de Dios. A principios de 2014 empecé un grupo de estudio bíblico en mi propia facultad (ver foto).

Sara Medina, estudiante de Física y Química en México
(sara.medinagom (at) gmail.com)

La Palabra de Dios en Mi Vida

Esta es una sugerencia muy específica y práctica, que le animará a reflexionar acerca de su historia con la Palabra de Dios.

Dibuje el papel de la Biblia en su vida
Las siguientes preguntas les ayudarán a decidir qué incluir en el dibujo. Céntrense en las cosas que son más relevantes para su historia. Su dibujo puede ser un diagrama de tiempo sencillo con comentarios escritos o bien algo mucho más creativo.

  • ¿Con qué visión de la Biblia se ha criado? (Esto puede estar relacionado con la imagen de Dios con la que creció.)
  • ¿Cómo ha cambiado su relación con la Biblia a lo largo de su vida?
    • ¿Cómo ha crecido su amor por la Palabra de Dios en su vida?
    • ¿Cómo aprendió a estudiar y obedecer la Palabra de Dios?
  • ¿Qué personas y/o experiencias han tenido una influencia significativa en su visión y manejo de la Palabra de Dios?
  • ¿Qué pasajes de la Biblia han tenido un fuerte impacto sobre su vida?

Pueden hacer esto solos. Se beneficiarán más si luego se reúnen en un pequeño grupo para compartir juntos algunos aspectos de sus historias.

¿Qué valor tiene hacer esto?

Recordar es una forma de cultivar la gratitud. Podemos alabar a Dios por su revelación y su impacto en nuestras vidas. También podemos alabar a Dios por la gente que ha invertido en nosotros, ayudándonos a amar, comprender y vivir la Palabra de Dios.

El ejemplo positivo de todos los que han moldeado nuestra aproximación a la Palabra de Dios nos puede inspirar a buscar gente en la que podamos invertir nosotros. ¿Cómo podemos transmitirle a otros lo que hemos recibido?

Pero, recordar también puede ser doloroso. Quizá deba volver a pensar en algunos pensamientos o sentimientos hacia la Palabra de Dios que han moldeado su historia hasta ahora. Quizá se dé cuenta que apenas conoce el contenido de la Biblia o que nunca haya aprendido a confiar en la Palabra de Dios. ¿Con quién puede hablar y orar acerca de estas cosas? Observar nuestras luchas y nuestras debilidades con sinceridad, puede ayudarnos a ver con mayor claridad cuál es el siguiente paso para nuestro crecimiento.

Cuando recordamos pasajes específicos de la Biblia que han tenido un gran impacto sobre nuestras vidas, cobramos ánimo para seguir caminando con Jesús. Quizá recordemos ciertas verdades del Evangelio, las promesas y los mandamientos que fueron más significativos para nuestro camino. Reflexionando acerca de cómo Dios se encontró con nosotros en el pasado mediante las Escrituras refuerza nuestra motivación para seguir involucrándonos con Él a través de su Palabra.

Sabine Kalthoff