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Compromiso con las Escrituras: un vivero para formadores

A lo largo de los últimos tres años he participado en una Formación para el Compromiso con las Escrituras. La idea fue invertir en jóvenes que en el futuro invertirán en los demás en el largo plazo. El propósito no era establecer un programa específico para el Compromiso con las Escrituras, sino formar a hombres y mujeres que fueran capaces de traducir lo que han aprendido a sus propios contextos.

Diez de nosotros, procedentes de distintos países francofónos de África, participamos en esta formación. La formación se dividió en tres sesiones celebradas entre los años 2015 y 2017, en Togo, Guinea-Conakry y Mali, respectivamente. Dichas sesiones fueron clave para ayudarnos a aprehender el concepto del Compromiso con las Escrituras y mejorar la forma en la que nos acercamos a la Biblia. Entre sesiones teníamos tareas, tales como estudiar el Evangelio de Juan, leer un libro de relevancia teológica, escribir preguntas para los estudios bíblicos, entrevistar a nuestros amigos para conocer cómo perciben la Biblia.

Para mí, uno de los temas más importantes de los que tratamos fue sobre las creencias que tenemos acerca de la Palabra de Dios. Por dos razones fundamentales: en primer lugar, este tema nos permite repasar lo que decimos acerca de la Palabra de Dios, para asegurarnos que nuestras creencias no son solo frases abstractas, sino que tienen un significado real. En segundo lugar, nos permite establecer una buena base para conectar con Dios a través de su Palabra. Creo que es absolutamente esencial que todas las personas tengan las creencias correctas en lo concerniente a la Palabra de Dios. Esto conlleva que no tendríamos que perseguir constantemente a la gente, preguntándoles si están meditando a diario, porque ya lo estarían haciendo.

Estas sesiones de formación han impactado mi ministerio y mi vida. En términos del ministerio, he mejorado la forma en la que planteo preguntas acerca de pasajes bíblicos para crear contextos. He creado un grupo de apoyo para mi ministerio y mi grupo de jóvenes (para necesidades económicas, materiales y espirituales), en los que invierto. Siguiendo con el grupo de jóvenes, quiero encuestar a los estudiantes para descubrir cómo podemos llevarles la forma de pensar de Dios a la luz de la Biblia.

En mi vida personal, he cambiado la forma en la que interactúo con Dios a través de su Palabra. Ahora siempre intento crear un puente entre mi conocimiento bíblico y mi vida cotidiana. Me he retado a compartir siempre los descubrimientos que hago en la Palabra de Dios con los demás, todas y cada una de las veces que tenga la oportunidad.

Salimou Traoré,
es profesor de escuela secundaria y es el líder del departamento de estudios bíblicos en el movimiento GBEE de Mali. trasa_86(at)yahoo.fr

Mi vida es un proyecto de Dios

(escrito por Daniel Bourdanné, Secretario General IFES)

«Tú creaste mis entrañas;
me formaste en el vientre de mi madre.
¡Te alabo porque soy una creación admirable!
¡Tus obras son maravillosas,
y esto lo sé muy bien!
Mis huesos no te fueron desconocidos
cuando en lo más recóndito era yo formado,
cuando en lo más profundo de la tierra
era yo entretejido.
Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación:

todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando,
aunque no existía uno solo de ellos

Salmo 139:13-16

En 1982, era un estudiante en la Universidad de Lomé en el Togo. El curso era muy difícil (solo un 7% u 8% de los estudiantes conseguían aprobar los exámenes de fin de curso). Para mí, además se trataba de un tiempo de crisis personal: ¿Qué debía hacer con mi vida? ¿Cuál era el propósito de mi vida? Tenía grandes sueños. Uno de ellos era convertirme en profesor universitario y recibir una cátedra antes de cumplir los 32. Pero mis «grandes sueños» fueron interrumpidos por una guerra civil en mi país, por lo que tuve que pasar dos años sin estudiar. Incluso cuando volví a estudiar de nuevo, aún me acechaba la pregunta: «¿Por qué permitió Dios que mis estudios fueran interrumpidos? De hecho, a pesar de mi fe en Dios, mis planes de futuro siempre se habían centrado en mí mismo.

Un día, recibí un mensaje de una hermana y amiga. Ambos pertenecíamos al CU y solíamos compartir y orar juntos de vez en cuando. Ese día, me escribió una carta para animarme que contenía estas palabras del salmo 139.

BildDanielkleinEvidentemente, yo ya había leído este pasaje antes pero, ese día, las palabras cobraron un nuevo sentido para mí. Mientras leía estos versículos, primero sentí como si me hubiera quedado congelado, sin poder moverme, como si acabara de descubrir algo muy importante. Al fin, un río de sentido, comprensión y significado empezó a manar del pasaje. Fue una revelación abrumadora para mí y que cambiaría el curso y el sentido de mi vida. ¡Al fin! Dios me había iluminado; había abierto los ojos de mi corazón frente al verdadero sentido de mi vida.

Yo no soy ni el producto del azar ni la expresión de la vanidad de la vida. ¡Soy mucho más! Soy individualmente amado por Dios, por el Dios infinito. Al ser creado a su imagen, reflejo su belleza a pesar de la fealdad que las marcas de los mordiscos del pecado han dejado en mí. Mi vida es un proyecto de Dios, un proyecto grande y bueno a los ojos de Dios, aunque yo no me hubiera dado cuenta de ello hasta entonces. Antes, estaba haciendo mis propios planes; soñaba en convertirme en alguien importante sin tener en cuenta a Dios.

Este pasaje era, además, una invitación clara y específica de Dios para que me pusiera completamente a su servicio. Si Dios me conoce de manera tan absoluta, si mi vida es su proyecto, ¿no es Él el mejor guía para mi presente y mi futuro, que Él va desplegando? Sentí que este era un pasaje de llamado y consagración a Dios y aún es una fuente de ánimo para mí a día de hoy. Cuando me encuentro ante los dilemas de la vida, este pasaje me recuerda que tengo que dirigir mi mirada a mi creador para ser guiado en el camino correcto. Él es quien va desplegando nuestras vidas.  Este pasaje procedente de los Salmos me envuelve una y otra vez. Sea Dios alabado por su palabra viviente y dadora de vida.

Daniel Bourdanné, daniel.bourdanne(at)ifesworld.org

Un Camino con el Padre Nuestro

(escrito por Savithri Sumanthiran, Secretaria Regional para el Sur de Asia)

“பரலோகத்தில் இருக்கிற எங்கள் பிதாவே” fue la primera oración cristiana que aprendí en mi vida. No sé si mi memoria me falla, pero según lo recuerdo, ¡aprendí el Padre Nuestro primero en tamil en un libro Lady Bird! Desde entonces, el Padre Nuestro siempre ha sido uno de mis pasajes preferidos.

Moldeando una relación de intimidad con Dios…

En mis primeros años, esta oración estableció una rutina de oración para mí. Sin hacer preguntas, sin demandar respuestas. Cómo niña, sencillamente la recitaba. Según fui creciendo, esta oración se convirtió en el pilar de mi vida de oración: el lugar donde tenía conversaciones y discusiones con Dios; la plataforma desde la cual podría orar en momentos en los que Dios parece distante y la oración se torna imposible.

Moldeando el carácter en la presencia de Dios…

En mi adolescencia, luché por primera vez con una de las frases de esta oración. Había experimentado dolor a nivel personal, que culminó al verme confrontada por un mundo que se había vuelto inseguro de repente. Luché para comprender lo que significa orar “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”. ¿A qué se referían estas “deudas”? ¿Quiénes son el “nosotros” de esta oración? ¿Debía perdonar solo a los demás cristianos o tenía que perdonar también a los “otros” que eran violentos conmigo y con mi comunidad? Emprendí el camino de aprender lo que significa perdonar, tomando yo los primeros pasos. Según empecé a comprender la libertad de hablar con una misma, pude decirme a mí misma: “Estaba equivocada, necesito decir ‘lo siento, por favor perdóname’”. Y adentrarme en el temible proceso de encontrarme con la persona a la que ofendí o que me ofendió. Este camino continúa.

Moldeando la visión del mundo en la presencia de Dios…

Unos años más tarde, orar esta oración me llevó a la idea de que Jesús nos está diciendo de algún modo que quiere que venga Su Reino, que se haga Su voluntad, no solo en un lugar en el futuro, sino aquí, en la tierra. Hasta este momento, había internalizado esta frase en el sentido de que Jesús desea la santidad en mi vida personal. ¡Y así empezó otro camino para comprender a Jesús y su misión! Ahora mismo estoy intentando comprender por qué esta oración está en plural Padre “nuestro”; “Danos” hoy nuestro pan cotidiano; “Perdónanos” “nuestras” deudas…; no “nos” dejes caer en tentación; “líbranos” del maligno…

Mateo 6: 9 – 13

Ustedes deben orar así:

“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre,
venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.”Savithri

Para mí este pasaje es:

  • Mi refugio, un lugar en el que ser abierta y estar en intimidad con el Señor;
  • El sitio donde estoy incómoda, un lugar en el que traigo mis preguntas y retos del mundo real.
  • El espacio en el que aprendo teología, un lugar que me invita a entrar en el mundo de Jesús; me invita a tener conversaciones con otros creyentes; y leer lo que otros han escrito.

Savithri Sumanthiran, Savithri.Sumanthiran(at)ifesworld.org

Una palabra de ánimo

(Escrito por Martin Haizmann, Secretario General Asociado de IFES)

…  pero los que confían en él renovarán sus fuerzas. volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”. (Isaías 40:31)

Una palabra de Dios para su pueblo en la historia
Los israelitas llevan unos cincuenta años en el exilio en Babilonia. Han sido conquistados y deportados y lo han perdido todo: la tierra, el templo… Y ahora Dios anuncia por medio de su profeta: Yo me pondré en acción y les sacaré del cautiverio. Pero el mensaje es recibido con escepticismo: ¿Nuestro Dios es capaz de rescatarnos? ¿No han demostrado los dioses babilonios ser más poderosos? Y si es capaz de hacerlo, ¿está interesado en ayudarnos? ¿Por qué no intervino cuando nos conquistaron los babilonios? Después de todo lo que hemos pasado, ¿realmente se preocupa por nosotros (ver el vers. 27)?

Isaías 40 es una declaración del poder de Dios: ¡Sí, ÉL puede! Y también, Sí, a ÉL le importa muchísimo su pueblo. Dios invita a todos a perseverar y a seguir confiando. Así como se preocupa por su pan diario, promete darles la fuerza diaria que necesitan para enfrentarse a la vida, para que no pierdan la esperanza ni se desanimen.

Una palabra de parte de Dios para mi caminar personal
A lo largo de mi vida Dios me ha hablado una y otra vez por medio de esta palabra en Isaías 40:31, a menudo de forma inesperada. Me dieron este versículo en mi confirmación a los 14 años. Desde entonces ha sido como un hilo rojo que Dios ha ido entretejiendo en mi vida, mostrándome que mi vida no sólo depende de mis propios planes y decisiones, de mis logros o fracasos. Hay un Dios que es más grande que yo. Él escribe el guión de mi vida.

Pongo dos ejemplos:
_Entregué mi tesis de fin de carrera cuando estudiaba Ingeniería, después de haber estado trabajando en ella durante un año. Estaba a punto de casarme e iba a empezar a trabajar con SMD Alemania unas semanas después. Pero mi supervisor me escribió y me dijo: “Has cometido un error… tendrás que reescribir una gran parte de la tesis”. Estaba deshecho. Esa tarde fui a la reunión de nuestro grupo estudiantil y terminó con un pensamiento basado en Isaías 40:31. Lo sentí como una palabra personal de Dios para mí, como su invitación a seguir confiando. Su palabra me aseguró: no te fallaré. Unos días después pude demostrar que yo no había cometido ningún error, sino que había sido mi supervisor. Así que pudimos celebrar la boda sin problemas y pude empezar a servir con SMD.

_Después de cinco años como obrero me pidieron ser el coordinador nacional de los ministerios estudiantiles de SMD. ¡Era un gran reto! Yo era el obrero más joven del equipo y en caso de aceptar el puesto tendría que trasladar a mi familia a una parte de Alemania que no conocíamos, dejar a la familia atrás a menudo para viajar y arriesgarme a no poder desarrollar nunca mi carrera como ingeniero. Me venían tantas dudas y preguntas y era difícil averiguar si era el plan y el llamado de Dios para nosotros. Con “temor y temblor” aceptamos. Justo después de realizar la entrevista con el comité de SMD me ofrecieron un contrato de cinco años y después escuché una exposición bíblica sobre Isaías 40:31. De nuevo Dios me estaba asegurando que más allá de mis propios pensamientos, ÉL me estaba guiando en SUS caminos.

Martin Haizmann, Martin.haizmann(at)ifesworld.org

El compromiso con las Escrituras desde una nueva perspectiva

Mi experiencia con las Escrituras está ligada al contexto cristiano de mi país. En algunas iglesias se nos enseña que somos pecadores perdonados y por lo tanto estamos en deuda con Dios. Al tener esta visión de Dios, entendía su Palabra desde esta perspectiva. En aquel tiempo me sentía atraído a la Biblia pero a la vez me sentía atado porque mi comportamiento venía motivado por el miedo a ofender al que había muerto por mí. Caminaba con temor.

Todo empezó a cambiar durante un retiro para personas que trabajan para promover el compromiso con las Escrituras Al escuchar las exposiciones sobre el Evangelio de Juan me chocó la relación real y tangible que se describe en este libro. Esa experiencia me ayudó a darme cuenta de que en realidad el Jesús de la Biblia está vivo hoy en día, igual que cuando caminaba por la Tierra. Desde entonces he orado lo mismo que oraba Pablo cuando decía que su único objetivo era conocer a Cristo (Filipenses 3: 7-14).

BurundiretraitekleinEn abril de este año, UGBB (Unión de Grupos Bíblicos de Burundi) tuvo un retiro sobre el compromiso con las Escrituras, al que asistieron unas 70 personas. El objetivo era replantearse la forma en la que estudiamos la Biblia, pero también presentar una perspectiva relacional del compromiso con las Escrituras. Desde el primer día nos dimos cuenta de que al estudiar la Biblia los estudiantes estaban acostumbrados a responder a una lista de preguntas y para muchos de ellos un estudio bíblico era principalmente un ejercicio en el que tenían que “buscar las respuestas correctas”. Simplemente no sabían qué hacer cuando se encontraban delante de un texto durante hora y media, sin ninguna pregunta de referencia.

Sin embargo, este reto se convirtió en una oportunidad de enseñarles el compromiso con las Escrituras desde una nueva perspectiva. Después de mostrarles un pequeño vídeo a los participantes que hacía una comparación entre la meditación sobre la Palabra y el acto de comer, los invitamos a conocer y a descubrir a Jesucristo por medio de su Palabra. Para ayudarlos en esta tarea, presentamos una exposición bíblica sobre el mismo texto que les había costado entender durante su tiempo personal de reflexión.

Los testimonios después del retiro fueron emocionantes: algunos estudiantes escribieron cartas que describían la forma en la que veían a Jesús, otros se arrepintieron porque no confiaban en el Señor en su vida diaria, etc.

Queremos seguir ayudando a los estudiantes a desarrollar su relación con el Señor por medio de su Palabra. Pedimos al Señor que nos dé una buena estrategia para ayudar a los estudiantes a amar, estudiar, vivir y compartir su Palabra.

Roland CUBAHIRO, obrero de GBU Burundi
bukuja(at)gmail.com

Sorprendida por Jesús

Yo solía creer que Biblia era un libro antiguo que nadie leía. Pero entonces en octubre de 2012 conocí a José, un graduado cristiano, y nos hicimos buenos amigos. Un día comenzamos a hablar sobre la Biblia. Para mí era un tema muy sensible y yo pensaba que para tener una buena relación con la gente había que evitar hablar de política y religión.

Entonces José me invitó a un estudio bíblico de COMPA. Después de asistir tenía más preguntas y dudas que antes. José me había regalado una Biblia pero no sabía cómo leerla, así que le pedí que me enseñara. Accedió y la semana siguiente tuvimos nuestro primer estudio bíblico oficial.

BiblestudyMexicoEl sistema que utilizaba COMPA México para estudiar la Biblia era parecido a la técnica de estudio que utilizaba yo en Ciencias y esto me resultó atractivo. Me sorprendí al darme cuenta de que era posible acercarse a la Biblia de forma racional.

Me sorprendió aún más la persona de Jesús. Descubrí una nueva cara de Jesús; conocí a un Jesús diferente. Antes pensaba que Jesús era una persona inteligente entre muchas que formaba parte de nuestra historia, la persona más inteligente de su tiempo. Pero no sabía que tenía un gran corazón lleno de amor. Antes pensaba que Jesús era sólo un ser humano, pero descubrí que era Dios.

Juan 1 fue especialmente importante para mí. Cuando leí este pasaje me quede confundida: ¿Cómo puede Jesús ser Dios? ¿Cómo puede ser una persona como yo y a la vez 100% Dios? Estas preguntas me llevaron a querer investigar más.

Al ir conociendo más a Jesús por medio de otras historias bíblicas empecé a entender más. Mi visión del mundo cambió y empecé a creer en un Dios personal. Fui consciente de mi pecado y de la oscuridad que había en mí. Y lo que es más importante: conocí el amor de Dios por medio de la gracia y la esperanza que nos da en Jesús.

Soy una persona de ciencias y antes de creerme algo tengo que estar segura de ello. Si alguien me hubiera mostrado un milagro, creo que no me lo habría creído. Pero me encanta leer y me encantan las palabras. Jesús entró en mi vida por medio de su Palabra. Descubrí que todas las pruebas necesarias para creer en Jesús están en la Biblia, la Palabra de Dios. A principios de 2014 empecé un grupo de estudio bíblico en mi propia facultad (ver foto).

Sara Medina, estudiante de Física y Química en México
(sara.medinagom (at) gmail.com)

La Palabra de Dios en Mi Vida

Esta es una sugerencia muy específica y práctica, que le animará a reflexionar acerca de su historia con la Palabra de Dios.

Dibuje el papel de la Biblia en su vida
Las siguientes preguntas les ayudarán a decidir qué incluir en el dibujo. Céntrense en las cosas que son más relevantes para su historia. Su dibujo puede ser un diagrama de tiempo sencillo con comentarios escritos o bien algo mucho más creativo.

  • ¿Con qué visión de la Biblia se ha criado? (Esto puede estar relacionado con la imagen de Dios con la que creció.)
  • ¿Cómo ha cambiado su relación con la Biblia a lo largo de su vida?
    • ¿Cómo ha crecido su amor por la Palabra de Dios en su vida?
    • ¿Cómo aprendió a estudiar y obedecer la Palabra de Dios?
  • ¿Qué personas y/o experiencias han tenido una influencia significativa en su visión y manejo de la Palabra de Dios?
  • ¿Qué pasajes de la Biblia han tenido un fuerte impacto sobre su vida?

Pueden hacer esto solos. Se beneficiarán más si luego se reúnen en un pequeño grupo para compartir juntos algunos aspectos de sus historias.

¿Qué valor tiene hacer esto?

Recordar es una forma de cultivar la gratitud. Podemos alabar a Dios por su revelación y su impacto en nuestras vidas. También podemos alabar a Dios por la gente que ha invertido en nosotros, ayudándonos a amar, comprender y vivir la Palabra de Dios.

El ejemplo positivo de todos los que han moldeado nuestra aproximación a la Palabra de Dios nos puede inspirar a buscar gente en la que podamos invertir nosotros. ¿Cómo podemos transmitirle a otros lo que hemos recibido?

Pero, recordar también puede ser doloroso. Quizá deba volver a pensar en algunos pensamientos o sentimientos hacia la Palabra de Dios que han moldeado su historia hasta ahora. Quizá se dé cuenta que apenas conoce el contenido de la Biblia o que nunca haya aprendido a confiar en la Palabra de Dios. ¿Con quién puede hablar y orar acerca de estas cosas? Observar nuestras luchas y nuestras debilidades con sinceridad, puede ayudarnos a ver con mayor claridad cuál es el siguiente paso para nuestro crecimiento.

Cuando recordamos pasajes específicos de la Biblia que han tenido un gran impacto sobre nuestras vidas, cobramos ánimo para seguir caminando con Jesús. Quizá recordemos ciertas verdades del Evangelio, las promesas y los mandamientos que fueron más significativos para nuestro camino. Reflexionando acerca de cómo Dios se encontró con nosotros en el pasado mediante las Escrituras refuerza nuestra motivación para seguir involucrándonos con Él a través de su Palabra.

Sabine Kalthoff

Amar la Palabra de Dios

La Biblia que tengo en la mano es la prueba de que Dios me ama.
El estudio bíblico es como empezar un matrimonio.


Estas declaraciones las ha hecho Klaingar Ngarial, que trabaja en el equipo regional de IFES en África francófona. Cuando escuché a Klaingar utilizar este lenguaje de amor para hablar del uso de las Escrituras, quise saber más.

¿En qué sentido ves que la Biblia es la prueba del amor de Dios hacia ti?
Sin la Biblia sería imposible conocer a Dios y esa es la mayor tragedia que se podría imaginar. Conocer a Dios es el objetivo de todo lo que existe. Dios nos ha dado la posibilidad de conocerle. Puedo tener acceso a su Palabra en cualquier momento.

¿En qué sentido el estudio bíblico es como empezar un matrimonio?
Las dos cosas se tratan de estar con otra persona. Eso nos moldea. Tanto cuando te casas como cuando estudias la Biblia, necesitamos querer a la otra persona y aceptar que esa persona tiene una influencia en nosotros.
Al leer la Biblia, nuestros pensamientos y sentimientos se ajustan a la Palabra de Dios. Este proceso lleva a una comunión más profunda con Dios.

¿Qué te motiva a leer la Biblia?
Quiero vivir en obediencia a Dios. Así que el hecho de que lea la Biblia no debe depender de cómo me sienta, de si tengo ganas o no. Me motiva el deseo de conocer a Dios, de descubrir más de él. ¡Puedo tener conversaciones con el creador de todas las cosas que existen! Puedo hablar con él y él me contesta mientras medito en su Palabra. Las Escrituras conducen a experiencias relacionales con Dios.

¿Qué les ha venido a la mente al leer esta entrevista? ¿Qué les motiva a leer la Biblia? ¿Qué imágenes utilizarían para describir el uso de las Escrituras?

En mis viajes por el mundo de IFES me encuentro con muchos estudiantes para los que la lectura bíblica se ha convertido en una obligación y una carga. Muchas de ellos crecieron escuchando que “Como buen cristiano debes leer la Biblia”, pero nunca llegaron a entender o interiorizar por qué es tan importante.

¿Cómo podemos ayudar a los estudiantes a entender el precioso regalo que son las Escrituras? Si queremos que los estudiantes sientan pasión por la Palabra de Dios, no basta con enseñarles métodos de estudio bíblico. Necesitamos encontrar formas para que aumente su amor por la Palabra de Dios.

Sabine Kalthoff

Un resultado inesperado después de leer las Escrituras. Un testimonio.

Aunque mis padres eran ateos, se consideraban musulmanes. Yo me hice musulmán tras la caída de la Unión Soviética, cuando la religión volvió a permitirse. Algunos de mis parientes me dijeron que me estaba volviendo cada vez más fanático.

Pero entonces mi hermana aceptó a Jesús como su Salvador y cuando nos comunicó su decisión, todos nos opusimos a ella. ¡Qué vergüenza para nuestra familia musulmana! La presionamos y yo incluso llegué a pegarle una vez. Mientras estuve fuera de casa en el ejército, la fe de mi hermana maduró y se hizo más valiente. Cuando volví me sorprendió la confianza con la que mi hermana compartía acerca de Jesús, pero sus palabras no me decían nada. Yo la veía como una traidora.

Un día mi hermana me invitó a unos cursos gratuitos de inglés. Me di cuenta de inmediato que las personas que ofrecían los cursos probablemente serían misioneros, pero me daba igual. Quería aprender inglés para poder encontrar un buen trabajo o emigrar a Occidente para tener una vida mejor. Después de las clases de inglés se nos invitó a quedarnos a unos estudios bíblicos. Después de un tiempo empecé a quedarme y discutíamos a menudo: Yo argumentaba que Jesús era sólo un profeta; ellos estaban convencidos de que era Dios. Algo que me impresionó fue el amor que mostraban. Yo a veces faltaba al respeto pero siempre me sentía aceptado.

Después de asistir a este grupo regularmente durante un año, decidí leer el evangelio. Quería probarles a estos “cristianos perdidos y engañados” que Jesús no era un Dios, sino sólo un profeta. Así que empecé a leer y muy a mi pesar disfruté con la lectura. Todos los días volvía a casa corriendo desde el trabajo para seguir leyendo. Todo iba bien hasta que leí Juan 14:6: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí”. Esta declaración me impactó. ¿“Nadie”? ¿Y los musulmanes? Entonces, ¿qué debo hacer? Deseaba que Jesús no hubiera dicho eso…

Entendí que tenía que tomar una decisión. Esta fue mi primera oración a Jesús: “Jesús, si realmente eres un Dios, házmelo saber y te seguiré”. Pasó algún tiempo y sentía una paz que nunca había sentido antes. Acepté a Jesús como mi Salvador. No se lo conté a nadie durante unos dos meses. Cuando se lo conté a mi hermana, me dijo con alegría: “¡Sabía que ocurriría! He estado orando por ti durante todos estos años”. Esto ocurrió en el año 2001 y he andado con el Señor desde entonces.

El autor trabaja como voluntario en el ministerio de IFES.

Agua que Vivifica en Circunstancias Difíciles

Mis vacaciones de verano del año 2012 resultaron ser un accidente de bicicleta, seguido de una cirugía de emergencia, un período de recuperación de dos meses y más cirugía. Me resultó muy difícil encontrar paz en esta situación, especialmente porque seguía sufriendo las consecuencias de un accidente aún peor que había sufrido tres años atrás.

Le dije al Señor, “Sé que eres bueno, eres bueno con todo el mundo, pero no conmigo. No veo tu bondad en mi vida. Te sigo y te sirvo, pero mi cuerpo está roto y mi corazón quebrantado. ¿Dónde está tu bondad?”

La tristeza, la confusión y la apatía me rodeaban mientras transitaba por este desierto espiritual. No podía “arreglarme” a mí misma y otra gente no podía ayudarme, sus palabras entraban en mis oídos pero no alcanzaban mi corazón.

A lo largo de esos meses, solo pude oír al Señor hablándome a través de la Biblia. El Espíritu Santo usó mi decisión de leer la Biblia sin importar cómo me sentía o lo que pensaba acerca de mí misma y de Dios. En mi desierto, el Espíritu Santo me daba un sorbito de agua para sobrevivir cada día. Estaba viviendo tan solo por esa agua – la Palabra de Dios – bebiéndola poquito a poquito.

Leí el libro de Job. Él me entendía. Él clamó al Señor en su miseria y en la amargura de su alma: “No encuentro paz ni sosiego; no hallo reposo, sino sólo agitación” (Job 3:26). ¡Mi angustia y mi sufrimiento estaban ahí mismo, en medio de la Biblia!

El Señor me habló a través del Salmo 145: Yo soy clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor (v8). Yo soy bueno con todos (v9). Yo levanto a los caídos y sostengo a los agobiados (v14). Yo estoy cerca de quienes me invocan, de quienes me invocan en verdad. Cumplo los deseos de quienes me temen;  atiendo a su clamor y los salvo. Yo cuido a todos los que me aman (v18-20).

El Espíritu Santo dejó que estas palabras calaran profundamente en mi corazón: “Estoy cuidando de ti, te he escuchado y te salvaré…” A través de las Escrituras pude creer de nuevo que el Señor es bueno, que siempre es bueno, es bueno con todo el mundo, ¡incluso conmigo!

Lilit Avayan, Secretario General Armenia
lilitavayan (at) yahoo.co.uk